¿Funcionó la reforma tributaria?

Hace casi un año dije que la reforma tributaria, contenida en los decretos 4-2012 y 10-2012 era, para no ser tan dramático, una soberana estupidez.

Pues mi afirmación se basa en 2 premisas:

1. Las leyes tributarias no se pueden diseñar sobre metas de recaudación macro, sino que debe siempre atenderse a los efectos micro, es decir, en el contribuyente de a pie. Principalmente el marginal. (Me extraña que hayan dicho que economistas hicieron el mamaracho de marras, pues esto es análisis básico).

2. Las normas tributarias, desde hace más de 1000 años, son, y no puede ser de otra manera, únicamente para limitar el poder del Estado sobre el individuo. Ya los judíos despreciaban a los Romanos porque los “sometían”, que aunque eran formalmente “ciudadanos romanos”, los judíos eran sometidos por el pago del tributo al César… Historias de estas, muchas más. Lo invito a que lea algunas acá en este blog.

De esas 2 premisas, concluía el año pasado, que ambos decretos habían logrado conjugar la mayor cantidad de errores, tanto de diseño, como de redacción. No se consideró el costo creciente en el contribuyente. Es decir, que ahora, la legislación es más cara de cumplir. Cara en tiempo, controles, trámites y efecto de la incertidumbre por discrecionalidad. Además, eleva en sí misma, el costo del Estado, es decir, el precio, los tributos a pagar.

Por otro lado, inclinaba la balanza totalmente a favor de la SAT. Ninguna modificación presenta ventaja, salvo la multa en lugar del cierre de establecimiento. Fuera de ello, todo es hacer más “poderosa” a SAT y menos significante al contribuyente, es decir, a usted o a mi.

Mi predicción: menos formalidad. Menos formalidad es igual a menos recaudación. A menos personas dispuestas a pagar impuestos.

Vea esta noticia y dígame que no lo predije bien: NOTICIA

Los espero para ver en qué sigue este entuerto.

Mario E. Archila M.

Seminario sobre Ley de Extinción de Dominio y sus efectos en los negocios

El 31 de mayo de 2012 Este mes hemos preparado como tema la Ley de Extinción de Dominio y sus efectos en los negocios usuales. El 31 de mayo (jueves) a las 7am al Camino Real venga y cómo se aplica la dichosa ley. Llame al 23788484 e inscríbase con Doris. Q750 más IVA el primer participante de su empresa, Q200 más IVA los siguientes participantes de su grupo. Recuerde que tiene que hacernos retención, así que deberá pagar anticipadamente. Cupo limitado. Y puede venir a pagar con tarjeta de crédito.

Esta ley no es una ley para “el crimen organizado”. Realmente es una ley que organiza criminalizar a todos. Sí, usted y yo. El vecino y el narco. El santo y el soñador. Todos estamos bajo la amenaza de ya no ser los dueños de nuestro patrimonio.

Burke bien decía que lo único que los buenos tienen que hacer para que los malos reinen es callar. Acá es “no saber”.

Por ello preparamos el desayuno en el Camino Real con el fin de lograr que usted conozca la ley, los supuestos y el procedimiento de aplicación de esta legislación que ya ha reportado ingresos al Estado.

Una ley que tiene 76 artículos y se nos vendió como ley “contra el narcotráfico y el crimen organizado”. No obstante, se aplica a “acciones u omisiones tipificadas como delitos, cometidos por la delincuencia común o la organizada siguientes:” narcoactividad, lavado de dinero, tráfico de personas, financiamiento al terrorismo, peculado y malvesación, falsificación de dinero, defraudación y contrabando aduanero, asociación ilícita, conspiración, comercialización de vehículos robados, adulteración de medicamentos y similares y es nula de origen la creación de cualquier patrimonio sabiendo el origen “ilícito” o debiendo presumirse dicho origen ilícito.

Es así que cualquier negocio que usted realice con alguien que pueda ser acusado de alguno de dichos delitos puede dar lugar a la aplicación de la ley, contra usted, ya que se aplica cuando el bien o los bienes provengan directa o indirectamente de una actividad calificada como ilícita.

Que no lo sorprendan.

Mario E. Archila M.

Reforma fiscal en Guatemala 2/2

Ya cantaron Ali Babá y sus cuarenta ladrones. Dijeron “Ábrete Sésamo”, con lo que las arcas del Estado tienen excusa para abrirse al despilfarro.

No es la intención de muchos de los firmantes, pero están abriendo la puerta para una aplastante reforma fiscal, que nos ponga a todos, de patitas en la calle.

El tema fiscal no es un tema de “presupuesto de Estado”, como tiende a verlo el asesor de gobierno. Recordemos que la Superintendencia de Bancos, Bancos Centrales, Ministerios y Secretarias -Economía y Finanzas- etc., son lugar de trabajo de los funcionarios que se asesoran por estos “bien intencionados profesionales”. Muchos de ellos, se quedarían sin trabajo, si estos organismos no existieran. Pero la historia demuestra que no son necesarios para existir. Lo digo totalmente convencido y no voy a entrar ni siquiera a responder comentarios sobre por qué, pues la historia lo demuestra.

El tema fiscal es un tema moral, principalmente. Moralmente, el cobro de una exacción de dinero, sólo se justifica si el obligado está dispuesto a pagarlo. Si no, es simplemente un robo.

Usted evidentemente estaría dispuesto a aceptar que si sale un decreto por el cual hay que dar muerte a todo aquel que mida menos de 1.85mts, la cosa no está muy “legal”. Estoy seguro que no me saldría con el aforismo aquél de “dura lex est lex”, ya que quedaría como genocida o similar de apoyar tremenda estupidez. Es lo mismo con venir y decir que los impuestos hay que pagarlos simplemente porque son leyes.

Entramos así a la carnita del asunto. Al meollo. A lo puro bueno. No se vale proponer que se suban impuestos, se cobren más impuestos, se ajusten más personas, se fortalezca a la SAT, Policía, IVE y demás hierbas, para subir los ingresos del Estado.

En buen chapín -guatemaltequismo-, los ingresos del Estado “PELAN”, son los ingresos de cada persona, de cada ciudadano, de cada trabajador, los que deben ser asegurados. Así que las políticas fiscales no deben ir a asegurar los ingresos para el “Estado” (gobierno en cualquier denominación de funcionarios), sino a garantizar que usted, su hermano y hermana, sus tíos, primos, abuelos y padres, e hijos en el futuro, tengan una mejor posibilidad, mejor calidad de vida, mejor y mayores oportunidades. En concreto, que sean cada generación, más ricos que la anterior.

Con ello dicho, hay varios paradigmas ridículos, tomados como dogmas para justificar pedir una reforma que busca resolverle un problema en el que nos metieron los mismos burócratas: hay que eliminar el déficit y para ello, hay que cobrar más tributos.

Momento. ¿El déficit lo crearon los burócratas a los que ahora hay que darles más dinero para que resuelvan el problema que ellos mismos crearon?

No sé usted pero es como haber mandado a hacer una auditoría externa a su empresa, encontrar que el Gerente General le robaba y todavía darle un premio y aumento de sueldo.

El déficit fiscal debería ser cobrado a los funcionarios que lo causaron. No sabemos quienes fueron, entonces, tampoco me lo cobren a mi. Suficiente tengo con mantener a mi familia en esta situación de caos económico.

Segundo paradigma. Si el Estado no tiene déficit, seremos más ricos. Eso es cierto, únicamente, si nunca causamos déficit en primer lugar. Si ya lo causamos, ya nos “jodimos”. Salir del déficit no nos hará ricos. Dejar de causarlo y crear las condiciones para que la recaudación voluntaria llegue a los niveles de “superavit”, sí, pues esas condiciones son las que están haciendo que usted y yo, cada día, junto con los otros 13,999,998 guatemaltecos, seamos menos pobres (más ricos, pues).

Ya había mencionado Hong Kong. Crece desde hace mucho a 8.2% anual. Carga tributaria igual que la guatemalteca. Nosotros, con suerte, cada año salimos tablas (http://www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2005-03-21.html)

Usted está a punto de votar… así que piense, como Carlos Alberto Montaner lo dijo, que: “En nuestro sistema democrático la idea de que existe y se percibe un bien común es una falacia. Lo que existe es intereses particulares, defendidos a dentelladas por los grupos de presión con algún acceso al poder.” (Haga clic para ver el artículo completo).

No le parece el uso del presupuesto: vote por quien lo bajará y eliminará. ¿Hay alguno? Bien, ése es su trabajo. Aumentar la deuda pública nunca es bueno. No hay ningún “número mágico” que le permita a un país endeudarse para salir adelante. Le están quitando igual dinero a usted. La deuda, siempre, es déficit fiscal.

Es que la democracia debe ser como en Suecia. Los países nórdicos son lo que la “democracia” representa. Bien, no lo digo yo, lo dice un diputado sueco: “Veamos: Suecia duplicó su carga tributaria entre 1960 y 1989 (del 28 al 56% del PIB). Durante 1960 y 1980, el gasto público pasó del 31 al 60% del PIB y el empleo público como porcentaje del total de la fuerza laboral se triplicó. La adjudicación de más y más responsabilidades exclusivas del Estado sueco (léase monopolios estatales) resultaron en que el país se convirtió en “el paraíso de la producción en masas, ya sea de automóviles, viviendas, educación o salud”.

Pero el modelo era insostenible y eso se volvió dolorosamente evidente entre 1991 y 1993, periodo durante el cual se perdieron medio millón de empleos y el PIB sufrió una pérdida acumulada de un 6%. El gasto público se disparó a un 72,4% del PIB.”

De ello, tal como ahora hacen los suecos, en Guatemala, debemos de estar dejando de apuntar a la “democracia”, para apuntarle a la República. Con ello, la reforma fiscal buscada, no será “aumento de impuestos”, sino lo contrario. Control de los gastos y mecanismos para forzar presupuestos balanceados hasta superavit por ley, de modo que se busque elevar el ingreso per capita, no la recaudación según PIB. La columnista citada lo dijo para Ecuador: “Lo que los ecuatorianos debemos entender es que si hasta la supuesta “utopía socialista” del mundo (1) elimina monopolios estatales, (2) tiene un estado descentralizado y (3) rebaja impuestos, algo está verdaderamente mal con el socialismo colectivista y centralista que ha existido en nuestro país y que amenaza con radicalizarse.

Estoy trabajando en una propuesta de ISR para Guatemala, misma que será publicada acá en breve.

Mario E. Archila M.

Lo digo y qué…

Se suscitó una “controversia” Twitera (¿Me sigues? Haz clic acá) sobre qué es libertad de expresión y hasta dónde existe el derecho.

Libertad de expresión, evidentemente es decir lo que se me pegue la gana. Evidentemente también, eso hace que me vuelva “esclavo” de mis palabras. ¿Qué quiere decir esto? Yo digo lo que quiera y cualquier persona que me escuche tiene el derecho a decir que estoy equivocado, mintiendo o en falsedad. Estar de acuerdo, aplaudirme o aprobarme.

En los primeros casos, entraremos en un “debate”. Será cuestión de probar cada cual su dicho, usar la cabeza y descubrir la verdad. Es lo lindo de la libertad de expresión. En el segundo caso, se hace mi cómplice y estará sujeto a la disidencia de algún tercero.

Distinto, claro está, es el caso que yo diga algo contra la dignidad de una persona. Ese campo sale de la libertad de expresión y entra en lo que se conoce como delitos contra la dignidad de la persona, precisamente. Insultar, difamar, calumniar a alguien es un límite legítimo a la libertad de expresión que una vez violentado, merece alguna pena y hasta reparación pecuniaria.

La libertad de expresión implica que oiremos cosas con las que no estemos de acuerdo. Eso es libertad de expresión. Se garantiza que tú digas cosas con las que yo no esté de acuerdo.

La libertad de expresión es positiva: decir lo que me venga en ganga. Tiene a su vez el lado contrario: el derecho a no decir nada. No es obligación hablar. Es obligación responder de lo dicho. Insultaste, calumniaste o difamaste: RESPONDE. Paga con el delito y por los daños.

No debe confundirse la responsabilidad de “expresarse”, con el derecho a permanecer callado o a no “autoincriminarse”. Son cosas distintas en ámbitos diferentes. El primero deriva de poder decir cualquier cosa y exponer mis ideas. Quedo, como lo expresé, atado a dichas palabras y sus consecuencias.

El segundo es una garantía judicial. Es que mi “confesión” no debe ser necesaria en un juicio. Debo saber que no me pueden obligar a declarar contra mí o mis parientes. Se busca que realmente se pruebe un delito y no se busque la confesión a como dé lugar.

En Twitter se hablaba que una persona en un medio de comunicación debía ser más cauteloso que un “simple mortal”. No se niega, siempre que la cautela sea a transmitir hechos verídicos. No puede ser cautela simplemente por miedo.

Si un comunicador, celebridad o cualquier persona, por miedo a represalias calla su sentir, su opinión y la VERDAD, estará condenada dicha sociedad a vivir en la sombra, sosiego y aplastada. La libertad de expresión es una garantía a que la sociedad descubra la verdad. Callar por miedo a represalias -no a acciones legales responsables- es síntoma de una sociedad enferma, en deterioro.

El miedo a expresarse es el síntoma de vivir en un mundo intolerante, irrespetuoso de la vida y dignidad, autoritario y superficial. Un mundo sin capacidad de diálogo y con desprecio a la verdad.

Así que diga lo que quiera, solo respete la dignidad de los demás. Esa se respeta mucho mejor, cuando usted sólo habla la verdad y habla de los hechos, no con alusiones personales, denigrantes o irrespetuosas. Cuando saca de su mente los clichés, los “modelos” y los prejuicios. Cuando abre también su mente a las diferencias y se permite escucharlas.

Sepa que cada palabra pronunciada es un lingote de oro o un eslabón en una cadena. Usted escoge.

 

Mario E. Archila M.

El lenguaje

Me transmitieron esto por correo electrónico. Es de lo más simpático. ¿Viene al tema de impuestos? Bueno, no mucho, pero me recordó que el ilustre Dr. Aguado, a nosotros, sus estudiantes, nos decía que los abogados somos lo que utilizamos el lenguaje como herramienta. Más que cualquier otra profesión. Aún más que los escritores. ¡Qué razón tenía! Diviértanse.

 

Mario E. Archila M.

Enviado por:  W. Molina  Licenciado en Castellano y Literatura

Ya que con la presidente Tica se exacerbó el error de género.  Vean como y porque se debe decir :  La señora Presidente. CULTURA GENERAL

En español, el plural en masculino implica ambos géneros. Así, que al dirigirse al público,   NO es necesario (ni correcto) decir “mexicanos y mexicanas”, “chiquillos y chiquillas”, “niños y   niñas”,   panameños y panameñas etc.,  como el Presidente Vicente Fox puso de moda y hoy en día otros ignorantes (políticos y comunicadores) continúan con el error.Decir ambos géneros es correcto, SÓLO cuando el masculino   y el femenino son palabras diferentes, por ejemplo: “mujeres y hombres”, “toros y vacas”, “damas y   caballeros”, etc. Ahora viene lo bueno:  Detallito   lingüístico… ¿Presidente o presidenta? – Aprendamos   bien el español  de una vez por todas: ¿Presidente o presidenta?

En español existen los  participios activos  como derivados verbales: Como por ejemplo, el participio activo del verbo  atacar, es atacante. El de sufrir, es sufriente.  El de cantar, es cantante. El de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser?:  El participio activo del verbo ser, es  “ente”.     El que es, es el ente. Tiene entidad.

Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona  que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le   agrega la terminación ‘ente’.  Por lo tanto, la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente de su género.

Se dice capilla ardiente,  no ardienta.  Se dice estudiante, no estudianta.  Se dice adolescente, no adolescenta.  Se dice   paciente, no pacienta.  Se dice comerciante, no comercianta, se dice caminante, no caminanta.

La Sra. Cristina Fernández de Kirchner,  para aquellos que andan atrasados de noticias,  es la actual presidente de   Argentina… y no, su esposo no sólo hace un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española.

Y ahora en Venezuela, con el  socialismo, también el presidente que tienen,  hace uso de estas barbaridades.

Un mal ejemplo sería: La pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y también atacanta, y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta.

Qué mal suena ahora Presidenta, ¿no?  Es siempre bueno aprender de qué y cómo estamos hablando.

Caso contrario en Chile, donde lo aplican bien: la Sra. Bachelet ex Presidente.

Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos   latinoamericanos, con la esperanza de que llegue a la Casa Rosada y a Miraflores, para que esos ignorantes e iletrados hagan buen uso de nuestro hermoso idioma.

Atentamente,
W. Molina
Licenciado en Castellano y Literatura
(y no en Castellana y Literaturo)

 

 

Orgulloso de ser Chapín

¿Estás orgulloso de ser chapín? Que los tamales, cohetes, chamuscas, parrandas, chiflidos, charadas, champurradas, chistes y apodos te hacen sentirte orgulloso.

Que Tikal y la herencia Maya te hacen que se te enchine la piel.

Vibras y te tiemblan los ojos con las procesiones de Antigua o el reflejo del volcán en Ati.

Decimos que el chapín es alegre, servicial, chambeador y cortés.

Pues yo no estoy orgulloso de ser chapín.

Lo que decimos es mentira. Celebramos no tener que trabajar, rehuimos del trabajo. Celebramos saltarnos las trancas. Solo mira la cantidad de imprudencias que cometemos diariamente. Celebramos al pilas, no al que con esfuerzo logra sus metas. Somos descorteces, ¿no te pasa en el tráfico que nadie deja pasar al otro y se queda a medio camino?

La herencia maya no es nuestra, pero la defendemos cuando es de historia y la negamos cuando es de “indígenas y campesinos”.

Nuestro himno, es cubano. Nuestra ave nacional se ve más fácil en Costa Rica. Antigua es un basurero y nadie soporta a los capitalinos. Ni siquiera los turistas.

Atitlán ya apesta. No digas que te da orgullo ver lo que has hecho por tener un “chaletito” a la orilla.

Las campañas y cancioncitas solo reflejan que somos superficiales y mentirosos.

Si alguien empieza a tener éxito, ya estamos pensando que es narco, corrupto del gobierno o saber a quien conoce.

Conocer a alguien es más importante que ser bueno en lo que haces. Cobrar hoy es mejor que sostener tus principios y dejar de cobrar.

Si a ti no te tocan, no importa que 19 chapines mueran diariamente. Espera tu turno cuando te toque, pues por ahora, solo eres cómplice por omisión.

Yo seré un chapín orgulloso cuando celebremos el esfuerzo, seamos realmente chambeadores y corteses. Ser chispudo no quiera decir “pasarse de listo”.

No tenemos héroes, solo una colección de aprovechados. No tenemos ejemplos, pues todos los destruimos con chismes y envidias.

Yo seré chapín orgulloso cuando actuemos por convicción, no conveniencia. Cuando dejemos de ver el apellido y el color de la piel. Cuando respetemos lo que nosotros somos capaces de hacer y no tengamos que traer a un extranjero ignorante a guiarnos.

Yo seré orgulloso cuando una flecha en una calle indica la dirección del tráfico, no solo adorna la pared.

Yo seré orgulloso cuando tú y tú y tú, me demuestren que es verdad que somos como dicen las canciones.

Mario E. Archila M.

No fue sólo un jueves

Se dice que un camello es un caballo diseñado por un comité. En este comité, Tomás, Juan, Benjamín, Rogelio y Roberto dieron lo mejor de sí mismos.

Aunque Tomás toma el papel protagónico, todos participan. Tomás presenta su propuesta que trabaja del 12 al 27 de junio. El 28 se envía a sus superiores la propuesta común.

Se revisa el trabajo de ellos y entre el 1 y 4 del mes siguiente. Las revisiones son extensas para lograr aprobar el texto final. En las revisiones, sin haber terminado aún, el 2, la crisis se agrava. Un invasión a sus territorios rompe el orden y sin haber concluido aún el trabajo, la decisión se toma.

En esa clara, pero fría mañana, del jueves 4 de Julio de 1776, en Filadelfia, John Dunlap imprime la Declaración de Independencia. 24 copias se cree que existen. 2 están en la Librería del Congreso. Una fue la copia personal del Jorge que sucedería al Rey Jorge de Inglaterra: Jorge Washington.

Tomás Jefferson, Juan Adams, Benjamín Franklin, Rogelio Sherman y Roberto R. Livingston fueron el comité. No fue sólo un jueves. Fue el cambio en el curso de la historia de una nación y posteriormente del mundo.  El documento no fue un camello, sino el inicio de constitucionalismo moderno.