Fiscalizaciones masivas

Auditorías SAT
SAT inicia con fiscalizaciones

SAT ha iniciado febrero con este plan. Ya en 2018 no se tuvo mucha presencia de auditorías, salvo para el caso de devoluciones de IVA, por lo que evidentemente la recaudación sufre un poco y debe reactivarse la “presión”.

Es bueno pensar que no será una cacería de brujas con intenciones de criminalización de las deudas tributarias como ya ha sido historia.

Para ello, sugerimos estar preparados. Recordemos que la relación con SAT, si bien debe ser cordial, es una relación legal que tiene parámetros de cumplimiento para ambas partes. Esos parámetros son mucho más estrictos en el lado de los funcionarios públicos. Por lo anterior estamos ya preparando un seminario de cómo afrontar las fiscalizaciones de SAT.

¿Sabe usted cuándo un requerimiento es de obligatoria respuesta? ¿Qué cosas pueden y cuáles no pueden pedirle en un requerimiento de información? ¿Qué información está sujeta a un plazo de 20 días o 30 días y no el típico de 3 días? ¿Sabe cómo evitar una sanción por resistencia a la acción fiscalizadora? ¿Conoce los temas que son confidenciales y no deben ser entregados a los auditores tributarios? ¿Sabe cuáles son los elementos formales más comunes para que lo sancionen? ¿Tiene a mano los documentos típicos a proporcionar en una fiscalización?

Si quiere saber las respuestas, anótese de una vez para el seminario llamando al 23788484 porque no tendremos muchos espacios. Q750, 4 horas, material impreso para que se lleve y le regalamos al que se inscriba un librito que le indicará cuáles son los documentos de cada uno de los gastos deducibles. El seminario se realizará en el mes de marzo.

Los espero.

 

Mario E. Archila M.

Y que si la música y el arte

Una gran discusión ha salido en las redes la semana anterior respecto a si las artes -música, pintura, danza- deben tener más o menos espacio en la educación de los niños en Guatemala. El tema causó, seguramente, hasta insultos.

El tema de la educación y el diseño curricular siempre es problemático. Métodos de enseñanza hay muchísimos. Teorías sobre pedagogía y aprendizaje, otro montón. Hay debates mundiales sobre la carga óptima diaria hasta la necesidad de prohibir en las cafeterías de las escuelas algún tipo de comida.

Lo cierto es que la modificación al nombre del curso y la publicación de la cantidad de horas semanales que las artes deben tener dentro del diseño curricular guatemalteco ha sacado el principal tema a flote: CADA UNO DE NOSOTROS JUZGA MEJOR QUÉ TIPO DE EDUCACIÓN DEBE DAR A SUS HIJOS.

Es así que el paradigma a discutir es sobre el hecho que una dependencia de gobierno pueda o no dictar un diseño curricular obligatorio y único para un país. Hay temas mucho más profundos que “si 2 horas de artes a la semana es suficiente” y esta discusión en redes la ha sacado, aunque no se reconoce a simple vista que lo que la gente está verdaderamente discutiendo es ese poder innato que las personas tienen de decidir por sí mismas la educación para ellos y sus hijos menores.

Estoy seguro que si no tuviéramos intervención estatal en el diseño de currículos base y esos controles burocráticos a prestar servicios educativos y cómo pueden prestarlos (aún los privados), en el país tendríamos jornadas educativas de 5 horas al día, ciclos que van con las cosechas específicas de ciertas zonas, educación totalmente enfocada en creatividad y emprendimiento, escuelas secundarias y de diversificado con carreras como danza, pintura o música o bien, electricistas, carpinteros y técnicos de construcción  o escuelas de diversificado en traducción y hasta gestión de centros de servicios. Habría escuelas de bachillerato o perito que buscarían explotar industrias y recursos de las zonas en las que se encuentran (ventajas competitivas), así como otras que se especializarían en que sus alumnos califiquen para los programas de becas al 3er mundo que se otorgan en muchas universidades de países desarrollados.

Es más, habría programas de “escuela en casa” aprobados y autorizados para que los niños pudieran perseguir un sueño de ser bailarines, pintores, actores, directores de cine y otras tantas cosas.

Así es que, al final, todos estamos de acuerdo en que un burócrata no tiene por qué ser quien dicte los contenidos de la educación de nuestros hijos y eso nos lleve a cuestionarnos si queremos seguir pagando por algo que no llena nuestras expectativas.

 

Mario E. Archila M.