La Evolución del Derecho Tributario para evitar corrupción

En última época hemos oído que la tributación es una herramienta de redistribución del ingreso y una herramienta para realización de políticas públicas (funciones parafiscales de la tributación).

Sin embargo hay que revisar esas posturas previo a aceptarlas como dogma. En Guatemala la Constitución establece, artículo 239, que los tributos se establecen conforme a las necesidades del Estado. Este principio bastante republicano nos permite muy largas discusiones, incluido el tema que hoy planteo.

Hay una fuerte corriente de campañas para reducir o eliminar la corrupción y grandes olas de noticias sobre las fortunas -mal habidas- de los políticos en muchas latitudes. Es con todo eso que debemos empezar a analizar los límites de la tributación.

La corrupción es el uso del dinero público (principalmente tributación) para fines distintos a los planteados inicialmente. Es decir, la corrupción es llevar el dinero recaudado a los bolsillos de los políticos y sus amigos. Este fenómeno es una consecuencia del sistema y no su causa. La causa es la capacidad financiera del Estado y los espacios de poder discrecional o arbitrario. Estos poderes los crea la propia legislación y muchas veces, la propia legislación tributaria, principalmente cuando se recauda con un fin específico.

La finalidad de redistribuir o la de hacer o motivar que algo se haga por los contribuyentes genera espacios para decisiones del burócrata de turno. Decisiones mismas que llevan la semilla de la corrupción dentro de sí. Un programa de reparto -transferencias condicionadas, subsidios- implica automáticamente tener que establecer mecanismos para escoger al destinatario de dichos beneficios. Esa escogencia permite la realización, por sí misma, de actos de corrupción para beneficiarse directamente al otorgarlo a X y no a Y.

De la misma manera, un tributo con fines parafiscales, imaginemos, un tributo sobre bienes patrimoniales para su conservación, deja el espacio para que una módica mordida -en relación al costo del tributo- sea ofrecida y pagada a cambio de excluir del padrón de bienes con valor histórico a ese bien en específico. Igual sucedería si es la exención a un tributo predial cuando sea patrimonio histórico o cultural, lo que podría llevar a utilizar el recurso de la mordida o coima para lograr dicha exención.

Debe considerarse que la decisión de gobierno, aún en los mejores procesos de compras y contrataciones del gobierno, siempre tienen mecanismos para lograr que sean manipulados. Es así que entre más facultades y funciones se le asignen al gobierno para utilizar el ingreso tributario, más espacios para la corrupción existirán.

De allí que debemos regresar a entender que las funciones del Estado son aquellas funciones originarias y puramente necesarias que realice un gobierno, ya que cada función adicional será un pretexto a mediano y largo plazo para que quien esté en el uso de las funciones públicas descubra un mecanismo para aprovecharse de ese sistema.

Retornar a principios de tributación más cerrados podrá ser la mejor batalla contra la corrupción en todos los niveles de gobierno.

Mario E. Archila M.

Me sorprenden

losms13

Así parece que son nuestros funcionarios. Me sorprende cómo sueltan una tremenda tontería como crear un impuesto de seguridad.

Seguro que tomaron posesión y nunca se enteraron para qué se crea el Estado. Veamos, pues. Hace muchos años, crea o no en Adán y Eva, hace un chorro de años el ser humano era medio salvaje, medio mono (aunque a algunos no se les ha quitado) y de allí que los grupos sociales primitivos vivían bajo la ley del Tetunte: “El que tiene el tetunte más grande, pone la ley”.
La fuerza bruta daba la autoridad. Como buena manada de primates, se defendía el puesto con quijadas de burro y leños. Claro que el ser humano tiene habilidades superiores a la fuerza bruta. Es así que luego de un par de víctimas de tetuntazos, se descubre que el gorila mayor también tiene que dormir y dormido, el tetunte no sirve de mucho.

La vida, por tanto, es insoportable si la ley del miedo y la fuerza bruta es la que manda. Para ello se desarrollan mecanismos de solución de conflictos que pasan por delegar “autoridad” no poder. Autoridad para resolver quién tiene “derecho”. Consejos de Ancianos, reyes, pretores, sacerdotes, iluminados, etcétera.

Esos mecanismos van desarrollando instituciones, primero religiosas, luego sociales, que se convierten, con el paso del tiempo, en Derecho. Se va reconociendo que si quiero asegurarme que mañana estaré vivo, debo evitar ir a matar o atropellar al vecino. Si me cae mal algo, voy a los “ancianos”, reyes o lo que tenga “autoridad” para que defina quién debe hacer o dejar de hacer por el otro. Ése está autorizado a coaccionar el cumplimiento de lo que decidió.

Estas interacciones son la génesis de lo que luego se convierte en los estados modernos. El primero de ellos, Estados Unidos, allá en 1776. Se conforma, como lo dicen sus documentos fundacionales, para garantizar y proteger “la vida, la propiedad y el derecho a buscar la propia felicidad” de todos. Luego vienen los estados constitucionales europeos de finales del siglo XVIII e inicios del XIX, principiando con Francia. Y las Américas.

Es connatural, por tanto, a la existencia del Estado moderno que la autoridad se delega, principalmente, para dichos fines. Lo demás son adornos (“gracias” Weimar), pero no fundamentales.

Por lo tanto, si las necesidades básicas de un Estado son garantizar y proteger la vida, la propiedad y la libertad, lo que pagamos (ya desde el origen) en tributos, ES para esos fines. Es su causa. Su razón de ser. Ridículo, por tanto, que tengamos que pagar un “impuesto” específicamente para proveernos “seguridad”. Es como que usted vaya a McDonalds, pida un menú y luego que lo paga, le cobren extra por la hamburguesa, pues “con lo que pagó no alcanzó para la hamburguesa del menú”.

El principal análisis es determinar dónde se gasta en lo que no tenga razón fundamental de ser, para ir eliminando dicho gasto superfluo y con ello destruir las fugas del presupuesto. Priorizar el gasto, pues, para que se entienda. Una vez satisfechas a plenitud las razones básicas de ser del Estado, si queremos entrar en la repartición de otros privilegios, pues aceptaremos o no, pagar por ello; pero decirnos que vamos a pagar más por lo que ya es obligación inicial y fundamental, es bien absurdo.

 

Mario E. Archila M. 

 

Foto tomada de: http://marasypandillaslatinas.blogspot.com/2012/07/los-ms-13-la-ms-salvatrucha-13.html

¿De quién es la culpa?

Muchas personas me han preguntado, ¿Quién redactó la dichosa reforma tributaria?

Mi honesta respuesta es “no me consta”.

Lo que me consta es que está mal hecha. Lo que me consta es que son 2 decretos del Congreso… lo que me consta es que, al final, lo hizo el Congreso.

Veamos que a mi se me puede ocurrir el mamarracho más desgraciado del mundo y lo logro meter de proyecto de ley. Es Congreso tiene que votar para que sea decreto.

¿Qué pasó? He allí el detalle. Nunca debió pasar al Congreso, sí… nunca. Pasó. Nunca debió tener dictamen favorable, claro, ¡nunca! Nunca debió ser aprobado como decreto, por supuesto, ¡nunca! Y luego, pudo ser vetado por el Presidente, ¡claro!

Así que vea que el culpable final no es el que hace el mamarracho, sino el que levanta su manita o pone su firma.

Necesita nombres, pues busque las publicaciones de prensa y comunicados del ahora infame G-40. Ellos “apoyaron” la aprobación de todo esto. Por allí al rato le suenan nombres de los redactores. Luego busque en el Congreso quiénes firmaron el “dictamen” y busque qué diputados lo aprobaron y, siga la cadena…

Seguramente que no es fácil hacer leyes, pero vea que en el año 91 hubo una reforma integral, se hacen Código Tributario y leyes del ISR e IVA. Estudiadas con principios en mente. De allí para acá, las modificaciones han sido con el único espíritu y fin de impedir el desarrollo integral de los contribuyentes… Que a la fecha, somos usted y yo.

Mario E. Archila M.

Reformas Tributarias del Partido Patriota

Es momento ya de entrarle a la reforma de una manera más técnica, pues leo y leo conjeturas, suposiciones, porras y críticas, pero nadie dice por qué aplaude o por qué critica.

El 3 de febrero a las 10:55, el Congreso recibió la propuesta. La propuesta está contenida en más de 100 páginas y consta de 7 libros que, supuestamente, de forma ordenada, reforman o transforman lo siguiente:

  1. Impuesto Sobre la Renta;
  2. Impuesto a la Primera Matrícula de Vehículos Automotores Terrestres;
  3. Ley Aduanera Nacional;
  4. Reformas a la ley del Impuesto al Valor Agregado;
  5. Reformas a la ley del Impuesto Sobre Circulación de Vehículos Terrestres, Marítimos y Aéreos;
  6. Reformas a la ley del Impuesto de Timbres Fiscales y de Papel Sellado Especial para Protocolos;
  7. Disposiciones Transitorias y Finales.

Tristemente, consta en el envío que el anteproyecto fue conocido por el Directorio de la Superintendencia de Administración Tributaria, quien emitió una opinión favorable, pues SAT no ha cumplido, desde hace varios años, con su papel de Administrador Tributario, sino de herramienta para la comisión de hechos que pueden calificarse de “terrorismo” fiscal. No es tema actual, pero da pena que un ente que ha comprobado no ser técnico en su actuar (pierde más del 85% de los procesos de ajustes tributarios en tribunales) es quien opina favorablemente.

La  exposición de motivos justifica el proyecto en “el cambio climático y las crisis financieras e inmobiliarias de los años 2008 y 2009, los cuales si bien es cierto, no fueron creados por los gobiernos y los habitantes del país, sí han sido sufridos y sus consecuencias deben ser compensadas con el esfuerzo de todos”… y habla luego que debe cubrirse el déficit fiscal que durante los períodos 2000-2008 registró un promedio de 1.7% del PIB, para lo que deben implementarse políticas “contracíclicas” para promover el crecimiento económico y los niveles de empleo y sobre todo tratar de compensar los niveles de pobreza del país. Habla que el déficit fue financiado con un incremento de la deuda pública contratada que es, para finales de 2011, un 24.9% del PIB y representa la utilización del 18.2% de los ingresos totales del Gobierno para el servicio de la deuda.

La recaudación, según la propuesta, fue de 10.5% del PIB (“sigue siendo una de las más bajas de Latinoamérica y del mundo”) y está “muy por debajo del 12.1% de 2007, año en que se impusieron las reformas conocidas como “ley antievasión”.

Habla también del Agatha y otros fenómenos que destruyeron las carreteras y eso ha incrementado los costos de “transporte a los empresarios guatemaltecos, limitando la calidad de vida de la población en general”.

Voy por la página dos y ya merece comentarios todo esto.

Déficit y deuda

Lo que la propuesta realmente dice para nosotros los mortales y comunes ciudadanos es que, tanto la administración de Portillo, Berger como la de Colom fueron unos irresponsables con el gasto y ahora, usted y yo, que no tenemos “vela en el entierro” la tenemos que pagar.

La historia del Derecho Tributario nos enseña que la cosa no es así. El gobernante debe pedir permiso para gastar. Debe existir un acuerdo sobre qué “necesidades del Estado” deben realmente ser cubiertas. Ese permiso determina que los ciudadanos le autoricen o no el gasto y luego, le autoricen o no el cobro de los tributos.

¿Está usted de acuerdo en el gasto realizado durante los años 2000 al 2011? Principalmente sabiendo que mucho de ese dinero paró en saber dónde.

Fenómenos Externos

El cambio climático como “justificación de impuestos” me ha parecido lo más folklórico que pudieron encontrar, pues existe un gran debate serio sobre el cambio climático en el mundo científico y cada vez son más los científicos serios que han expresado que es un fenómeno que no puede ser parado. Que es natural y por tanto, cualquier esfuerzo es vano.

Luego lo de las políticas “contracíclicas” indica que la postura Estatista. De crecimiento burocrático, mismo que fue el que creó la crisis inmobiliaria y financiera. Esto, ya sé que los “economistas mainstream” no estarán de acuerdo, pero claro, ellos viven del sistema.

¿Qué quiero decir con ese párrafo? Que no haremos más que seguir en crisis y pagando por distorsiones que nos llevarán a nuevas crisis. No es la salida.

Carga Triburtaria sobre PIB

Ya hablé respecto a la tontería que es buscar recaudar un % del PIB. Uno de los países con mejores ingresos per cápita del mundo recauda únicamente 12% del PIB y no está comparándose con nadie. Hong Kong lo logró sin impuestos altos. Es más, solo tiene 1 impuesto. Sin control de cambios, sin restricciones aduanales… Sin justificaciones de nada y eso que no tienen ni agua potable propia.

Es ilustrativo que la reforma anterior (2006) funcionó únicamente en el año que se implementó. Luego la recaudación se cayó. ¿Qué quiere decir esto? Como la recaudación se mide en PIB, no importa el monto en dinero del PIB pues siempre se debería recaudar lo mismo en porcentaje. Si ese porcentaje cayó, lo que quiere decir es que hay menos contribuyentes pagando tributos. Si toda la economía se contrae en números absolutos 10%, la recaudación debería ser siempre cercano al mismo porcentaje del PIB. Pero si el porcentaje de recaudación cae, indica, claramente, que hay menos agentes pagando. Hay un PIB que representa 100 y ya no hay pagos de impuestos por 12.5%, sino sólo por 10%, porque algunos dejaron de cumplir. Dejaron de pagar.

Esto es lo que yo llamo “recaudación voluntaria”. Evidentemente el PIB se compone aún de actividades que no pagan tributos (informales) y la caída en la recaudación obedece a que muchos pasaron de la formalidad a la informalidad. En otras palabras: NO ACEPTAN EL GASTO DEL GOBIERNO.

Regresamos al punto de la razón de ser del Derecho Tributario: los contribuyentes debemos aceptar el gasto para aceptar el cobro.

Los dejo con esta primera entrega, para luego entrarle a la carne…

 

Mario E. Archila M.

Más gasto no. Mejor análisis de las necesidades del Estado, sí.

Luis Figueroa, cita a Pedro Trujillo hoy en su blog. Véanlo acá.

Coloqué allí un comentario que reproduzco, pues la intención de este blog es cabalmente hacer consciencia que estamos enfocando nuestras ideas sobre los impuestos en el problema equivocado:

“La discusión debe ser “qué necesidades SON del Estado”, como dice la Constitución en el artículo 239.
La justificación única para el pago de impuestos es que sean “para necesidades del Estado”. Hartarse hasta la saciedad no es una necesidad del Estado, como se aprecia acá.
Derecho quiere decir dar lo que por “origen” corresponde. Esto no es por origen. Si no hay una justificación de “derecho” para la asignación a dichas “necesidades”, no hay obligación jurídica para que el Estado exija impuestos y tampoco hay obligación legal ni moral para su cobro. La obligación moral es aquella que existe por la naturaleza del reclamo, aunque no se haya cumplido con los requerimientos legales. Y legal es una obligación moral que se asciende a exigible por vía coactiva. Al no haber “origen jurídico”, porque no hay origen moral del reclamo, no existe dicha obligación de pago.
Todo esto lo derivo del mismo artículo 239 de la Constitución.”

No debe atacarse el problema de la “suficiencia” o “insuficiencia” de los recursos, si primero no establecemos cuáles son las necesidades del Estado por el origen y naturaleza misma de un Estado. No puede confundirse las necesidades de los seres humanos con aquellas del Estado y no puede transformarse la razón de ser de la existencia misma del Estado para justificar gastos sin relación a dicha naturaleza.

El Estado es el monopolio del uso de la fuerza para:

1. Proteger la vida de los ciudadanos;

2. Proteger la propiedad justa y legalmente adquirida;

3. Hacer cumplir los contratos libremente acordados entre las personas.

Todas las demás funciones pueden ser deseables, pero requieren de un cumplimiento de estas tres básicas antes de pensar en otras. La historia de la tributación y del Derecho Tributario sustenta que los tributos son para cubrir dichos gastos y por encima de ello se requiere un acuerdo casi unánime para su cobro. Si se descuidan esas tres funciones connaturales al Estado, caeremos en un estado fallido.

Hemos cumplido la meta de ser un Estado fallido. ¿Qué falló?

 

Mario E. Archila M.

Jornadas Guatemaltecas de Derecho Tributario

El Derecho Tributario no es soplar y hacer botellas. Es una rama del Derecho compleja, por la cantidad de instituciones jurídicas que maneja.

El viernes 28 y sábado 29 de octubre tendrás la oportunidad de escuchar a 6 grandes conferencistas disertar sobre temas del Derecho Tributario que son más que interesantes. Empezará todo el viernes a las 2pm en el Hotel Princess (13 calle 7-65 zona 9) y concluirá con un almuerzo el sábado 29. No te lo puedes perder. Puedes ver el programa completo acá: IGDT

¿Cuáles son tus derechos constitucionales en materia tributaria? Ese tema inicia las jornadas a cargo del Dr. Hugo Rolando Escobar Menaldo, quien es actualmente Decano de la Universidad Rafael Landívar y doctorado en España, si la memoria no me falla. Esto será a las 3:15pm. Luego la palabra la tomará el Dr. Balladares, doctorado por Salamanca, quien hablará de la capacidad de pago y la reserva de ley. Ojos extranjeros viendo nuestra constitución. No me lo pierdo por nada.

A las 17:40, el Lic. Sergio Pineda, CPA y socio director de Grant Thorton Guatemala, hablará sobre el controversial tema de las NIC y NIIF en el ámbito tributario.

Para el sábado, almuerzo al concluir incluido, el Dr. Luis María Romero, autoridad a nivel mundial en Derecho Tributario, hablará de los mecanismos alternativos para resolver conflictos tributarios y la tutela del contribuyente. Este le interesa a todos.

Por Guatemala, se presentará el Dr. por la Universidad de Salamanca, Juan Carlos Casellas, con el tema de las mixtura de potestades en procedimiento de recaudación tributario.

El famoso Dr. Raúl Rodriguez Lobato de México hablará de la Fiscalización Tributaria, para que luego el presidente del Instituto Guatemalteco de Derecho Tributario haga las palabras de clausura y nos invite a almorzar.

Todo por solo Q500.00. Inscríbete en el Instituto, llamando al 23337045. El cupo es limitado. Marnie Godínez tomará tu inscripción.

Las necesidades del Estado

Este chiste lo compartió conmigo un colega, Roberto García. Se los dejo.

¿¿¿¿NOÉ CHAPÍN???

El Señor le habló a Noé Chapín y le dijo: “Dentro de 6 meses haré llover 4 días y 4 noches, que el Mitch o el Stan no serán nada, y esta calamidad se llamara Agatha. Pero quiero salvar a los hombres buenos y a 2 animales de cada especie, por lo que te ordeno construir una arca”. Noé no atinaba a decir nada porque estaba de cruda, pero…

Pasaron los 6 meses, el cielo se nubló de golpe y el diluvio comenzó. El Señor se asomó entre los negros nubarrones y pudo ver a Noé llorando en el patio de su casa….. Y no vio ninguna arca!!!!!! Sólo unos pedazos de madera, láminas y cartón.

¿Dónde está el arca, Noé?” preguntó Dios. Noé respondió: Perdóname, pero no pude hacerla. Ya había comenzado cuando me cayó la Muni, me pidieron la licencia para construir planos, estudio de impacto ambiental, etc. Para tramitar la Licencia me pidieron mi NIT y en la SAT no me inscribieron como pequeño contribuyente, porque dijeron que la construcción del Arca estaba sujeta la ISR, IVA, ISO, IEETAP, Impuesto de Importación, exportación, Circulación y especulación, además del diezmo para Cohesión Social de Doña Sandra Torres.

Ya con mi NIT, fui a hacer dos horas de cola de nuevo a la MUNI, cuando por fin llegué a la ventanilla, no le dieron trámite a mi solicitud, porque no había pagado mi boleto de ornato y que tenía que tener el Documento de Identificación Personal (D.P.I.), por lo que tuve que ir al Renap 6 veces. Primero, porque no aparecían mis datos, pues el libro estaba deteriorado; segundo, porque cuando llegué, no había sistema; tercero, no me atendieron por no ser el mes de mi cumpleaños; cuarto, porque mi certificado de nacimiento tenía fecha de hace más de 6 meses; quinto, porque no llevaba mi certificación de matrimonio; y sexto, porque era la hora de la refac de los empleados y no me pude esperar tanto tiempo ese día…

En resumen, me llevó un mes cumplir con todo lo que me requirieron. Y entre mordidas y gastos se me fue la mitad del presupuesto. Comencé de nuevo y los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo el arca en una zona residencial, por lo que me fui a los Jardines Colgantes del Incienso a construirla. Allí tuve, que pagarle los impuestos a los mareros. El problema no terminó allí, fui al Ministerio del Medio Ambiente, allí al chilazo luego de una buena mordida me aprobaron el estudio de impacto ambiental. Pero cuando supieron que solo metería al arca a una pareja de animales, la Sociedad Protectora de Animales se puso al brinco, al igual que el Patronato del Zoo la Aurora y requirió que metiera a los de ellos, incluidos dos burros y una yegua mansa y todos los chuchos callejeros.

LA UNE me exigía que el Arca fuera pintada con sus colores y con una foto del Presidente Colom de ambos lados. Así como van aparecer en los “Transa-buses”, pero al ver el avance del arca, pensó que era una cárcel de máxima seguridad, querían que la prestara para meter a los cholos junto a los paisas, narcos, Zetas, Exes, etc, se formo un motín se mataron entre todos animales, destruyeron lo poco que había Construido”.

Al oír esto Dios, lloro y el cielo empezó a despejarse. Salió el Sol y un arco iris iluminó el firmamento. Qué quiere decir esto, Señor: ¿Que ya no vas a destruir la Tierra y Guatemala?”. “¡No!”, respondió una voz entre las nubes- “…YA EL GOBIERNO DE ALVARO COLOM, SE ESTA ENCARGANDO DE ESO!!!!!

¿Les gustó?

Saludos,

Mario E. Archila M.