¿Estás orgulloso de ser chapín? Que los tamales, cohetes, chamuscas, parrandas, chiflidos, charadas, champurradas, chistes y apodos te hacen sentirte orgulloso.

Que Tikal y la herencia Maya te hacen que se te enchine la piel.

Vibras y te tiemblan los ojos con las procesiones de Antigua o el reflejo del volcán en Ati.

Decimos que el chapín es alegre, servicial, chambeador y cortés.

Pues yo no estoy orgulloso de ser chapín.

Lo que decimos es mentira. Celebramos no tener que trabajar, rehuimos del trabajo. Celebramos saltarnos las trancas. Solo mira la cantidad de imprudencias que cometemos diariamente. Celebramos al pilas, no al que con esfuerzo logra sus metas. Somos descorteces, ¿no te pasa en el tráfico que nadie deja pasar al otro y se queda a medio camino?

La herencia maya no es nuestra, pero la defendemos cuando es de historia y la negamos cuando es de “indígenas y campesinos”.

Nuestro himno, es cubano. Nuestra ave nacional se ve más fácil en Costa Rica. Antigua es un basurero y nadie soporta a los capitalinos. Ni siquiera los turistas.

Atitlán ya apesta. No digas que te da orgullo ver lo que has hecho por tener un “chaletito” a la orilla.

Las campañas y cancioncitas solo reflejan que somos superficiales y mentirosos.

Si alguien empieza a tener éxito, ya estamos pensando que es narco, corrupto del gobierno o saber a quien conoce.

Conocer a alguien es más importante que ser bueno en lo que haces. Cobrar hoy es mejor que sostener tus principios y dejar de cobrar.

Si a ti no te tocan, no importa que 19 chapines mueran diariamente. Espera tu turno cuando te toque, pues por ahora, solo eres cómplice por omisión.

Yo seré un chapín orgulloso cuando celebremos el esfuerzo, seamos realmente chambeadores y corteses. Ser chispudo no quiera decir “pasarse de listo”.

No tenemos héroes, solo una colección de aprovechados. No tenemos ejemplos, pues todos los destruimos con chismes y envidias.

Yo seré chapín orgulloso cuando actuemos por convicción, no conveniencia. Cuando dejemos de ver el apellido y el color de la piel. Cuando respetemos lo que nosotros somos capaces de hacer y no tengamos que traer a un extranjero ignorante a guiarnos.

Yo seré orgulloso cuando una flecha en una calle indica la dirección del tráfico, no solo adorna la pared.

Yo seré orgulloso cuando tú y tú y tú, me demuestren que es verdad que somos como dicen las canciones.

Mario E. Archila M.