¿De verdad? 

A veces las noticias traen cosas malas, cosas buenas y verdaderas tonteras. ¿De verdad el ministro de agricultura propone un impuestos de 3% a la compra de vegetales, frutas y carne? Y para terminar de poner la guinda, le propone luego uno de 3% a la venta…

Vamos por partes del porqué esto es volarse la barda… 

  • Ya es absurdo pedir impuestos diferenciado para productos específicos. El problema en la recaudación es enorme. 
  • Un impuesto de esta manera causa un efecto cascada. Es decir, se van sumando pagos en cada tramo y el consumidor final termina pagando un impuesto exponencial según la cantidad de tramos que tuvo el producto. 
  • En cuanto a política fiscal, no que esté de acuerdo, sería más justificado gravar aquellos productos  que causan problemas de salud. Además que los vegetales, frutas y carnes son típicamente productos sin mucho valor agregado en nuestro país, pero del que subsisten una cantidad enorme de personas. Es ridículo querer hacer más caro aquellos días que te causan bienestar  y bajan el gasto público de salud. 
  • ¿No han leído que hay problemas de contrabando de carne? Con un impuesto local, el contrabando de carne aumentaría. Como es un aumento artificial del costo, también aumentaría el comercio “en negro”. 
  • Sabemos que no hay control de autoridades tributarias en mercados cantonales y hasta en el IVA, las ventas menores en mercados cantonales están exentas de IVA. Esto implica que es mucho más sencillo evitar el pago de este impuesto y lo pagará únicamente aquél que paga todo el resto de impuestos, con un problema de cómo formalizar a aquel productor que hasta hoy no paga por ser informal. 

Mario E. Archila M. 

No descuiden la justicia y el amor de Dios…

Leyendo el evangelio diario, uno de estos miércoles  me topé con la lectura de Lucas 11,42-46.  

      

Fue de esos momentos en los que uno recuerda que este blog se titula “Los límites morales a la tributación”. Es así que no sólo la Biblia, sino varios textos de moral y ética abordan el tema de los benditos impuestos. En el que menciono, Jesús toca el tema de los fines de estos cobros gubernamentales y su destino. Veamos. 

«¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!”. Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros». El le respondió: «¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!»

Este pasaje cubre 3 puntos muy importantes: 

  1. Los tributos no son para hacer caridad. La caridad es un tema “privado”. El término “amor de Dios” se refiere al amor divino o caridad, que es una de las virtudes teologales. 
  2. La justicia es un tema que no puede quedar de lado por el pago de impuestos. Es decir, los impuestos se destinan primero a la justicia, luego a otros fines. 
  3. Las cargas no pueden ser dispares ni insoportables. Esto implica que todo sistema tributario debe ser general -nadie debe ser excluido de pagar impuestos- y conforme a capacidad de pago -se estructura respecto a la capacidad de cada cual de afrontar esas cargas y se le puede eximir sólo cuando no tiene capacidad de pago.  

Es así que cuando el sistema tributario se usa para sustituir la caridad, descuidando la función de justicia, sin que exista generalidad y capacidad de pago en su estructuración, estamos frente a un sistema tributario defectuoso, tal como lo ha dicho la doctrina jurídico-tributaria. 
Mario E. Archila M. 

Las sanciones dentro de las acciones penales tributarias

En las noticias he estado leyendo que tal y cual contribuyente pagaron a SAT el impuesto “defraudado” más la multa y los intereses. Estas afirmaciones de la prensa me llevan a pensar que algo no está siendo bien tratado…

Bueno, dos cosas. La primera es que no podría ser posible que la prensa tuviere acceso a los montos de pagos de impuestos de los contribuyentes, pues la Constitución garantiza confidencialidad sobre esto. Quien los revele, comete un delito, dice la Constitución.

El segundo tema es que no puede haber “multa” equivalente al impuesto por un pago voluntariamente realizado por un contribuyente ni tampoco puede haber multa del 100% del impuesto si no hay sentencia condenatoria. Pongámonos técnicos:

  1. De conformidad con el artículo 90 del Código Tributario, “Si de la investigación que se realice, aparecen indicios de la comisión de un delito o de una falta contemplados en la legislación penal, la Administración Tributaria se abstendrá de imponer sanción alguna y procederá a hacerlo del conocimiento de la autoridad competente, sin perjuicio de recibir el pago del adeudo tributario
  2. Como indica dicha norma, la Administración Tributaria, al haber presentado la denuncia que dio inicio a un proceso penal tiene impedimento legal para imponer sanción alguna. Es así que no le corresponde la imposición de ninguna de las sanciones contenidas en el Título III del Código Tributario, mismas que se definen de manera especifica en el artículo 71, siendo, calificadas como “infracciones” y por tanto, sancionadas, las siguientes:
    1. Pago extemporáneo de retenciones;
    2. La mora;
    3. La omisión de pago de tributos;
    4. La resistencia a la acción fiscalizadora;
    5. El incumplimiento de las obligaciones formales.
  3. Es así que si hay un proceso penal ya iniciado, la Administración Tributaria no puede imponer sanción alguna. Puede seguir el trámite administrativo para el cobro del impuesto.
    1. Valga decir que tampoco hay adeudo si no hubo conclusión del procedimiento de verificación o de determinación, pero eso es un tema más complejo que trataré separadamente en otra ocasión.
  4. Adicionalmente, la tipificación de las infracciones, en caso fuera posible, requieren se cumpla a cabalidad con el “tipo” para determinar cuál debería ser la que corresponde. Es así que al analizar cada una de las infracciones, vemos si, en todo caso hubiere algún argumento legal para imponer la sanción correspondiente, si pudiera salvarse la prohibición indicada, la misma tendría que ser literalmente lo que la ley indica:
    1. La omisión de pago de tributos se constituye por la falta de determinación o determinación incorrecta de la obligación tributaria por parte del sujeto pasivo, detectada por la administración tributaria siempre y cuando la falta de determinación no constituya delito, (artículo 88 del Código Tributario) de manera que, al estar la situación que origina los pagos en discusión en una sede penal, imposible resulta su tipificación, ya que podría constituir un delito tributario, según la propia denuncia de la administración Tributaria. Esta infracción es la que tiene un 100% de multa.
    2. En mora se incurre (mora como infracción) por el contribuyente que paga la obligación tributaria después del plazo fijado por la Ley para hacerlo. La mora opera de pleno derecho, indica el artículo 92. Esta infracción es la que correspondería, en todo caso, sin embargo, en el párrafo de la sanción se establece que “La sanción por mora no aplicará en los casos de reparos, ajustes a determinaciones incorrectas, o en determinaciones de oficio efectuadas por la Administración, en los cuales se aplicará la sanción por omisión de pago de tributos…” misma que no podrá ser aplicada por la propia norma de la omisión de pago de tributos y por el artículo 90 del Código Tributario ya citado.
  5. Vale aclarar acá, adicionalmente, que dentro de un proceso penal tampoco existe una determinación definitiva ni correcta de la supuesta omisión tributaria, toda vez que el proceso está, usualmente, en jurisdicción penal sin haber dado audiencia conforme el artículo 146 del Código Tributario. De tal cuenta, la rectificación -que es el método para realizar un pago a SAT mientras se investiga en sede penal sin que haya audiencia- se rige por el artículo 106 del Código Tributario, ya que conforme a ese artículo es posible la rectificación mientras no se haya “notificado al contribuyente de la audiencia” y como consecuencia de la presentación de la rectificación, los contribuyentes gozarán del cincuenta por ciento de rebaja de los intereses y la sanción por mora será reducida en un ochenta y cinco por ciento.

Evidentemente cada caso es distinto, sin embargo, creo, los jueces y los contribuyentes inmiscuidos en procesos penales, han estado actuando sin un fundamento legal sólido que ampare los pagos que realizan con la presión de ser conducidos a prisión. No digo que si alguien es culpable no pague lo que corresponde, pero al momento de ser declarado culpable, la ley penal establece una multa, además de prisión, equivalente al 100% del impuesto defraudado, por lo que será allí el momento de dicho pago.

Mientras tanto, los dejo picados con el tema para que se analice, discuta y se cumpla con la ley, ya que el Estado de Derecho se fortalece cuando todos cumplen con la ley.

 

Mario E. Archila M. 

La increíble temeridad tributaria

En el mundo del derecho hay, siempre, distintas opiniones. Claro, en un sistema cerrado como nos enseñan que es el positivismo jurídico, eso no debería pasar. 

Para ello, hay varios argumentos. El primero es que ES un sistema cerrado. De tal manera que una situacion concreta -hechos- SIEMPRE debería ser resuelta dentro del sistema, de la misma manera. En palabras jurídicas: certeza. 

Es increible, por tanto, que en nuestro sistema, hablo de toda rama del derecho en general pero de lo tributario en concreto, tengamos resoluciones distintas. Basta conocer un poco de las sentencias de los tribunales para ir viendo que las tres salas de lo contencioso administrativo tienen criterios diferentes en temas exactamente iguales. 

Duele, como amante del derecho, además, que haya una sala que resuelve sin el más mínimo apego a las instituciones del derecho tributario y, en varias ocasiones, sin siquiera atender a las diligencias probatorias que constan en los propios expedientes judiciales. Duele porque se espera certeza. Certeza que viene de dilucidar los hechos, aplicar la norma correcta, interpretada de la manera correcta. 

Tristemente, para algunos es soplar y hacer botellas y con la temeridad de la ignorancia se fuman disparates jurídicos que resultarán, a la larga, en negativos para el país. 

Reforma 2016

Parte 2… Imagine usted que tuvimos reforma tributaria en el 2012, 3 veces. 2013. 2016 que pinta que serán 2. Es decir, 6 reformas en 4 años. 

Empecemos preguntando si eso ayuda a la atracción de capital… 

¿Qué trae la nueva? Varias cosas hemos conocido. 

Se centra en impuestos específicos al consumo o comercialización de ciertos productos. Telefonía, cemento, combustibles y minería. El otro punto es aumento al ISR. 

En los impuestos específicos debe tenerse dos cuidados:

  1. El impacto que causan en los precios finales de esos impuestos. Esto depende de la elasticidad de la demanda, la posibilidad de sustitutos y la capacidad de competir en ese mercado. El del cemento, por ejemplo, es un impuesto en un producto que es prácticamente monopólico. El efecto puede ser negativo. En combustible, por ejemplo, la ganancia por galón es fija, así que manejan el impuesto como cobro final. 
  2. Que cause o no cause doble tributación. Mi conclusión, es que siempre causa doble tributación y, en todo caso, viola principios de capacidad de pago. Habrá que ver la redacción propuesta para determinar el efecto jurídico que tendrá.  

En cuanto al ISR, es un impuesto que sufrirá reformas groseras. Además de hacerlo más complicado. En el régimen opcional simplificado, la mejor opción era reducir el impuesto al 3%. Eso haría que muchos del régimen de utilidades migraran. En los asalariados, un flat tax de 18% tendría mejor efecto que una tabla progresiva que lleva la marginal a 29%. Un flat tax recauda más, ya está comprobado. Incentiva el ahorro y evita distorsiones que causan que la gente simule relaciones mercantiles para evitar el impuesto. 

Revivir la planilla del IVA y reactivar el crédito del IVA al pequeño contribuyente ya habíamos indicado en el 2012 que era lo que había que hacer. 

Reforma tributaria 

Se huele una reforma tributaria… Me huelo que viene mal diseñada… Otra vez. 

Las ideas locas atrás de las reformas tributarias parten, muchas veces, de supuestos erróneos y análisis de un pino y no del bosque. 

Por ejemplo, las últimas piensan en bancos… Pero la gran mayoría de los chapines no usa bancos. 

Es buena idea subir el IVA… Sí y sólo sí, se convierte en el impuesto único. Es decir, nos soplamos todo el resto de impuestos y enredos para pagarlos. Obviamente impacta el consumo, pero impactar el consumo tiene ventajas. La más importante es que incentiva el ahorro. El ahorro puede ser la mejor manera de aumentar la riqueza. Hoy día, el sistema fomenta la informalidad y el gasto, con castigos a la rentabilidad empresarial, que debe entenderse como la de todos nosotros, no sólo los grandes.  La otra ventaja es que permite a quien lo paga, dejar de pagarlo, aunque sea de manera temporal, pues basta dejar de consumir algunas cosas para que se rebaje el monto a pagar. 

Del lado de las desventajas está la poca formalidad. Para atacar la informalidad se me ocurre que debemos establecer impuesto a las personas físicas y permitir la deducción de los gastos soportados con factura y ademas permitir el acreditamiento del IVA pagado al ISR por pagar. Eso permite incentivar a las personas a exigir su factura. El único impuesto a pagar debería ser el del IVA… Por ello un ISR como incentivo a pedir facturas y lograr que no sólo se recaude 60% del IVA, sino algo más cercano al 100%, podría ser el camino para terminar con un impuesto único, lo que redundará, al final, en crecimiento económico, siempre y cuando se ataquen las razones que impiden la inversión (barreras de entrada) y las razones educativas que impiden a la gente pensar en un mejor futuro. 

Así que una reforma fiscal, sí, pero integral y a futuro… 

Una idea que me pareció genial, es la que propone Jorge Jacobs. Un ISR sobre ventas de 3% y un IVA que tenga un crédito automático de cierto nivel. Él propone este nivel de crédito automático en 90% de las ventas, pero creo que el crédito del IVA debe ser algo como 50%. Parte del valor agregado no lleva IVA (mano de obra). Así que se podría compensar automáticamente 50% y arriba de ello, por ganas y con comprobaciones. Pero el sistema que Jorge propone incentiva más fácilmente el que la gente quiera dar factura. 
Mario E. Archila

Más casos de “defraudación”

Las noticias son crueles. Condenan sin que haya sentencia. El trabajo de SAT que vemos en los medios no es, todo, resultado de esta gestión, pues hay casos de años atrás que han recibido un impulso por la coyuntura. Está bien que los casos “caminen”, está mal que se condene mediáticamente cuando el único capaz de declarar culpable a alguien es un juez. Esto aplica a cualquier caso, sea un accidente de tránsito o sea un caso de corrupción o uno relacionado a impuestos. 

Me han pedido opinar sobre los casos que salen en la prensa. Verdaderamente no puedo opinar sobre los casos de la prensa. Puedo opinar sobre lo que la prensa dice sobre los casos. 

Muchos de los casos en los medios tienen como denominador común que derivan de una supuesta compra de facturas y por ello el que declaró las facturas es defraudador. 

Hay matices. Unos probablamente hicieron eso “de a propósito”, como dirían mis hijos, mientras que otros se los hicieron y un tercer grupo que lo hicieron por mala asesoría o información. 

El primer grupo es clarísimo. Usualmente, ese grupo registra sus “gastos” contra esas facturas “fantasmas” y deja una cuenta por pagar en sus balances. Recordemos que el sistema de lo devengado permite registrar gastos sin que se hayan pagado, simplemente cuando se incurren. Años después, “capitalizan” esas deudas por pagar que tienen o pagan a terceras personas (sacan el dinero contra esas cuentas, aunque sea dinero para los accionistas). Otro mecanismo, que ya hemos discutido en este blog, es que pagan las facturas, pero el “proveedor” devuelve el dinero en algún mecanismo creativo. 

En el segundo grupo, los financieros, auditores internos, empleados, etc, buscan justificar algo usando los mecanismos de facturas falsas. Así un departamento de mantenimiento, por ejemplo, podrá cometer fraude usando esas facturas, a modo que su proveedor real quede oculto y el empleado responsable de la reparación cobra ilegalmente una comisión a su patrono. Igualmente un gerente financiero podrá maquillar sus resultados usando esas facturas falsas para ganarse su bono. Se mira cada cosa. Se mira hasta contadores que usan ese método para “quedar bien” con su cliente y mostrarle que ya no tiene que pagar tanto impuesto. 

En el tercer grupo, están los que tienen, por la naturaleza de su negocio, proveedores del sector informal: verduras, frutas, chatarra, servicios de hospitalidad, etc. En esos casos, muchos asesores (supuestos asesores) recomiendan que los pagos hechos al sector informal no sean documentados como manda la ley (facturas especiales) sino por medio de “servicios de facturación”. Los dueños caen de babosos y aceptan el consejo. 

Administrativamente, en cualquiera de los tres casos la sociedad o el contribuyente será responsable del pago incorrecto y deberá cubrirlo, una vez se determine que el gasto no es deducible. Ahora bien, penalmente, el delito requiere causalidad y responsabilidad personal… He allí la labor de investigación que MP debería de hacer y la labor de la judicatura de exigir esa relación de causalidad para imponer las sanciones penales que correspondan. 

Pueden ser los dueños, los empleados, los asesores o los propios proveedores. De mi parte espero que veamos esos casos resolverse con una imputación correcta y determinemos quiénes son los responsables específicos en cada caso. 
Mario E. Archila