Los impuestos en los inmuebles

La noticia, si bien tiene relación con uno de los casos de alto impacto por corrupción, sirve de llamada de atención a quienes quieren vender y comprar bienes raíces.

Al leer la noticia encontramos que se le acusa al notario, no únicamente a las partes, y a un socio más de la misma firma, de haber creado un entramado de sociedades off shore para vender una propiedad en Guatemala y con ello evadir el impuesto local. Habrá que esperar el desenlace del juicio para determinar si realmente cometieron el delito, pues por ahora son inocentes, no se olviden de eso.

Para muchos es “así se ha hecho siempre” y “es que el IUSI es muy alto” o “todo ese impuesto por IVA o timbre mata la transacción”. Tienen razón. La realidad de nuestro mercado inmobiliario ha sido la constante subvaloración documental de los inmuebles, los ingeniosos esquemas de reconocimiento de los precios reales en documentos que van desde “en efectivo” hasta cosas como las que relata la noticia.

Todo eso sucede porque nuestro sistema impositivo está mal hecho y se nota mucho más en esta rama. En países como Alemania los inmuebles para vivienda propia o de la familia no tienen impuesto predial. En Francia es 0.25% -en Guatemala es 9 por millar o 0.9%- en República a Dominicana los primeros $150,000 están exentos. Acá se genera ganancia de capital de 10% en la transacción. En EEUU los primeros $250,000 de ganancia son exentos si la propiedad es de una persona física y $500,000 de ganancia exenta si es un matrimonio el que vende. Con esos sistemas es mucho más fácil reportar el valor real. El problema es que no hay mecanismos para dejar, lícitamente, de pagar los impuestos que corresponden.

Si el dinero cambia de manos sin justificación -real y documental- estamos frente a lavado de dinero y falsedad ideológica en los documentos notariales. Si se hacen estructuras complejas de sociedades fuera de plaza para venderlas, quizás se nos acuse de defraudación tributaria.

“Pero no se da cuenta nadie”. No es así. Hay que recordar que las leyes contra el lavado de dinero obligan a los bancos a reportar transacciones sospechosas, tanto localmente como en el extranjero. También recuerde que en Registro de la Propiedad hay una delegación de SAT que monitorea los cambios de propietarios, con lo que un cruce de información de esas transacciones con las declaraciones de impuestos e información bancaria podría revelar que hubo más dinero involucrado que el presentado en la escritura.

Los mecanismos de control ya existen, así que no crea que “así se ha hecho siempre” le evitará una persecución penal futura.

Mario E. Archila M.

Listado empresas vinculadas a venta de facturas

SAT recién publicó listado de empresas vinculadas en caso de venta de facturas

Le dejo acá el listado, por si todavía no lo tiene, sólo haga clic acá.  

Seguramente usted ha visto en la prensa el "escándalo" de "defraudación" por una red de vendedores de facturas y demás. Sin entrar en los pormenores del caso, que bien podría tener muchas aristas que no vale la pena mencionar acá, sí vale la pena que le dé una revisada a sus  compras para determinar que ninguno de sus proveedores le ha jugado la vuelta entregándole facturas de estas compañías. 

No quiere decir que eso ya es defraudación, pues el defraudador en primera instancia es quien entregó una factura y no pagó los impuestos que le tocan por esa venta, no quien compró y pagó el total de su adquisición. Sin embargo, es bueno que revise y luego determine qué acciones le corresponde tomar por esos documentos que, hoy día, se presumen falsos. 
Eso sí, no se alarme de entrada. Habrá que analizar la situación detenidamente en el caso específico de encontrar algo allí, antes de salir a "arreglar" cosas que no eran "arreglables" o de una manera que se vuelve más lío.
Por ello, primero, prudencia y luego hay que saber que todas estas compañías son legalmente inocentes hasta que un tribunal los condene de lo que se les acusa. Deberíamos trabajar todos sobre esa línea.


Mario E. Archila M.

Más casos de “defraudación”

Las noticias son crueles. Condenan sin que haya sentencia. El trabajo de SAT que vemos en los medios no es, todo, resultado de esta gestión, pues hay casos de años atrás que han recibido un impulso por la coyuntura. Está bien que los casos “caminen”, está mal que se condene mediáticamente cuando el único capaz de declarar culpable a alguien es un juez. Esto aplica a cualquier caso, sea un accidente de tránsito o sea un caso de corrupción o uno relacionado a impuestos. 

Me han pedido opinar sobre los casos que salen en la prensa. Verdaderamente no puedo opinar sobre los casos de la prensa. Puedo opinar sobre lo que la prensa dice sobre los casos. 

Muchos de los casos en los medios tienen como denominador común que derivan de una supuesta compra de facturas y por ello el que declaró las facturas es defraudador. 

Hay matices. Unos probablamente hicieron eso “de a propósito”, como dirían mis hijos, mientras que otros se los hicieron y un tercer grupo que lo hicieron por mala asesoría o información. 

El primer grupo es clarísimo. Usualmente, ese grupo registra sus “gastos” contra esas facturas “fantasmas” y deja una cuenta por pagar en sus balances. Recordemos que el sistema de lo devengado permite registrar gastos sin que se hayan pagado, simplemente cuando se incurren. Años después, “capitalizan” esas deudas por pagar que tienen o pagan a terceras personas (sacan el dinero contra esas cuentas, aunque sea dinero para los accionistas). Otro mecanismo, que ya hemos discutido en este blog, es que pagan las facturas, pero el “proveedor” devuelve el dinero en algún mecanismo creativo. 

En el segundo grupo, los financieros, auditores internos, empleados, etc, buscan justificar algo usando los mecanismos de facturas falsas. Así un departamento de mantenimiento, por ejemplo, podrá cometer fraude usando esas facturas, a modo que su proveedor real quede oculto y el empleado responsable de la reparación cobra ilegalmente una comisión a su patrono. Igualmente un gerente financiero podrá maquillar sus resultados usando esas facturas falsas para ganarse su bono. Se mira cada cosa. Se mira hasta contadores que usan ese método para “quedar bien” con su cliente y mostrarle que ya no tiene que pagar tanto impuesto. 

En el tercer grupo, están los que tienen, por la naturaleza de su negocio, proveedores del sector informal: verduras, frutas, chatarra, servicios de hospitalidad, etc. En esos casos, muchos asesores (supuestos asesores) recomiendan que los pagos hechos al sector informal no sean documentados como manda la ley (facturas especiales) sino por medio de “servicios de facturación”. Los dueños caen de babosos y aceptan el consejo. 

Administrativamente, en cualquiera de los tres casos la sociedad o el contribuyente será responsable del pago incorrecto y deberá cubrirlo, una vez se determine que el gasto no es deducible. Ahora bien, penalmente, el delito requiere causalidad y responsabilidad personal… He allí la labor de investigación que MP debería de hacer y la labor de la judicatura de exigir esa relación de causalidad para imponer las sanciones penales que correspondan. 

Pueden ser los dueños, los empleados, los asesores o los propios proveedores. De mi parte espero que veamos esos casos resolverse con una imputación correcta y determinemos quiénes son los responsables específicos en cada caso. 
Mario E. Archila