Reformas que se discuten en el Congreso

En el Congreso se ha presentado la iniciativa 5800, que pretende un “incentivo a los agroinsumos como un incentivo agrícola a los agricultores del país”, como escribió en la carta de presentación de la propuesta el diputado por Baja Verapaz, Edgar Rubén Dubón García.

Esta propuesta de ley incorpora una exención en la ley del IVA, con un numeral adicional al artículo 7:

“16. La compra y venta de toda clase de agroinsumos como semillas para la producción de alimentos de consumo humano, bandejas de germinación, fertilizante, enmiendas para el suelo, fumigadoras motorizadas de mochila, fumigadoras de mochila a presión manual, malta antiviral, tela de policarbonato, nylon molch, manguera para riego por goteo y agroquímicos.”

Vamos por partes. Lo primero es que en el IVA no se puede eximir “la compra” de nada, pues lo que está gravado (Hecho Generador) es la VENTA. Es así que no puede eximirse la “compra”.

Como segundo comentario, vale la pena mencionar que esta exención, en su caso, favorecería al comercializador de esos productos, únicamente. Esto por el efecto de neutralidad del IVA que se vería roto. Vale la pena ampliar en este punto. El IVA es un impuesto que se sostiene sobre el principio de neutralidad. Eso quiere decir que el impacto -repercusión- del impuesto se traslada en cada etapa. El que “compra” desembolsa el dinero del IVA y luego lo “recupera” -se repercute- en su cliente. Este mecanismo hace que no se afecte económicamente -sí financieramente- al intermediario. Con la propuesta que se hace, si ven la redacción, se otorga de manera parcial para la “compra y venta” de productos específicos, de manea que en todas las compras del intermediario se generará cargo del IVA y por lo tanto, el intermediario, el importador, el productor de esos insumos exentos, deberán cargar con el pago del IVA en las compras que no sean de esos productos en específico. Crédito de IVA que no recuperará en sus ventas. El impuesto dejará de ser neutral. Este crédito que se acumule sin posibilidad de ser cobrado al cliente, no tiene mecanismo para ser recuperado, pues no es una “venta a personas exentas” sino que es una “transacción exenta”. De esta forma, si no tiene ventas de productos que puedan compensar ese crédito, deberá considerar una parte de su crédito, importación de esos bienes o lo que necesita para la producción y comercialización de esos bienes, como costo. De no hacerlo así, sufrirá tener que desembolsar el IVA sin recuperarlo. De trasladarlo como costo, posiblemente el consumidor final del producto no verá una reducción en su precio.

El último punto es sobre técnica jurídico tributaria. Una exención no puede redactarse con un “productos como”, dejando un listado ambiguo, pues viola el artículo 239 de la Constitución y los artículos 3, 4 y 5 del Código Tributario.

En conclusión, es una propuesta altamente populista, pero técnicamente mal redactada, para variar, y con un efecto negativo en lo que busca lograr.

Acá dejo la iniciativa si la quiere leer.

Mario E. Archila M.

República, ¿qué es?

Desde el ahora famoso video de Gloria Alvarez sobre el populismo video Gloria Alvarez se ha llevado alguna discusión respecto al contenido.
La mayoría, totalmente sin fundamento y un ataque directo y ofensivo a Gloria, no a la idea.
¿Importa dónde estudió Gloria para establecer que su idea es errónea? No. Eso es una falacia. ¿Importa dónde trabaja o ha trabajado para declarar que la idea es errónea? No. También sería una falacia. ¿Es la idea sobre la pobreza de un país solo válida si la expresa un pobre? Tampoco. Y así, otro montón de críticas. Las “mejores” que he leído en redes sociales es que “entona mal y se vistió feo” por lo que la idea expresada no puede estar bien. Eso es populismo.
Hay que tener claro que una idea es correcta o no, es un juicio verdadero o falso, por la idea, por el juicio mismo, no por cómo se expresa ni por quién lo dijo.
Es así que resulta bastante fuera de lugar que se pretenda decir que el discurso disfraza la izquierda de “populismo” y “la derecha” de República. Quien piense eso, no entendió el discurso y supongo no entendió porque no sabe qué quiere decir “república”.
Primero vamos a decir que “república” no es una palabra que se pone en el nombre de un país y ya. Así, por ejemplo, tanto la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana serían lo mismo. O el Reino Unido de los Países Bajos y el Reino Unido de la Gran Bretaña no serían “República”.
En una república, el Estado no mata a sus disidentes. En una república, los fines de cada ciudadano son respetados mientras no interfieran con los fines del vecino y no impliquen el uso de la fuerza. En una República, ningún grupo, individuo o mayoría es superior al Derecho. Hay instituciones por encima de los caprichos de cualquier gobernante -tiranía- o capaces de encauzar por el espíritu del derecho a cualquier dictador.
La República no es un concepto adjetivo, de adorno. Es un concepto sustantivo, de esencia.
Regresando con los ejemplos dados, en Gran Bretaña o los Países Bajos (Holanda), hay república, pero son reinos. Esos reyes no son electos democráticamente, pero tienen autoridad -no necesariamente poder, pero sí autoridad- y sus parlamentos son los vehículos representativos.
Así es que no se llaman república, sino reino, pero nadie niega que son dos de los países con mayor respeto y garantía por la vida, la propiedad y la libertad de las personas. Es tan respetado su sistema, que los tribunales de Londres, Rotterdam y La Haya son utilizados mundialmente para resolver conflictos de toda índole.
A pesar de ser reinos, en esos países es innegable la protección a los derechos básicos e inalienables de todos sus ciudadanos. Los gobernantes ejercen verdadera autoridad. Es tanta la autoridad que ejercen, que a pesar de no tener armas, los policías en Londres mantienen el orden.
En estos países usted nunca oye de represiones contra personas que opinan distinto, el incumplimiento de un contrato se resuelve judicialmente muy rápidamente, pues se respetan derechos. Difícilmente hay un caso de corrupción o abuso de poder en dichos países.
Agregando al tema, recuerde que en Inglaterra, la Cámara Alta del Parlamento, no es electa, sino nombrada por el Rey. Son vitalicios y la Corte Suprema es parte de esa Cámara Alta. Eso garantiza la República, aunque dirán los ultra demócratas que esos sistemas no sirven pues no son “democráticos”.
Allí empieza el tema de fondo. La democracia no garantiza los derechos de nadie. Lo que garantiza los derechos de todos son esos mecanismos que permiten el gobierno de leyes y no de hombres.
El populismo surge cuando esos mecanismos no están implementados o son débiles. No es un tema ideológico, sino de realidad. Si el mecanismo permite que un grupo, individuo o mayoría oprima a otro, ¿a quién le importa si es derecha o izquierda? El populismo, por tanto, se cuela más fácilmente es sistemas democráticos sin limitaciones republicanas o con esas limitaciones muy mal establecidas.
Gran Bretaña o los Países Bajos tienen siglos de existir. Han sobrevivido, a pesar de tener reyes, gracias a que consolidaron sus instituciones republicanas. El rey no es todo poderoso. El parlamento tampoco. Los jueces son independientes de ambos en su actuar. La elección democrática de los representantes parlamentarios no puede servir para oprimir a la minoría que perdió. El primer ministro puede ser removido por incapacidad de gobernar y todos ellos están sujetos a ser procesados ante un juez ordinario. El poder del rey es limitado e imposible de ejercer más, sea por su voluntad o por deseos de algún grupo. Tendría que destruir todo el sistema.
Es por ello que el término “populismo” no se refiere a ideología, sino a perversión del sistema. Se trata de mecanismos de persuasión que buscan:
1. Perpetuar en el ejercicio del poder a un grupo, individuo o supuesta mayoría;
2. Sujetar los derechos de todos a la conveniencia de quien ejerce el poder;
3. Utilizar el puesto de gobierno para la propia conveniencia;
4. Convertir en dependientes del aparato gubernamental a los votantes mayoritarios;
5. Evitar la aplicación de la ley en los que ejercen dicho poder;
Lo que nos lleva a sistemas opresivos, sean de derecha -dictaduras- o de izquierda -tiranías.
En ese sentido, el populismo no es ideológico, sino sistémico. Es una estrategia para esos fines perversos. Pervierte el sistema mismo y busca hacer ver que se actúa dentro del marco legal. La forma prevalece y no la sustancia.

Por ello, si se va a criticar algún concepto, no lo hagamos sobre la forma, sino en su fondo.

Mario E. Archila M.