Desde el ahora famoso video de Gloria Alvarez sobre el populismo video Gloria Alvarez se ha llevado alguna discusión respecto al contenido.
La mayoría, totalmente sin fundamento y un ataque directo y ofensivo a Gloria, no a la idea.
¿Importa dónde estudió Gloria para establecer que su idea es errónea? No. Eso es una falacia. ¿Importa dónde trabaja o ha trabajado para declarar que la idea es errónea? No. También sería una falacia. ¿Es la idea sobre la pobreza de un país solo válida si la expresa un pobre? Tampoco. Y así, otro montón de críticas. Las “mejores” que he leído en redes sociales es que “entona mal y se vistió feo” por lo que la idea expresada no puede estar bien. Eso es populismo.
Hay que tener claro que una idea es correcta o no, es un juicio verdadero o falso, por la idea, por el juicio mismo, no por cómo se expresa ni por quién lo dijo.
Es así que resulta bastante fuera de lugar que se pretenda decir que el discurso disfraza la izquierda de “populismo” y “la derecha” de República. Quien piense eso, no entendió el discurso y supongo no entendió porque no sabe qué quiere decir “república”.
Primero vamos a decir que “república” no es una palabra que se pone en el nombre de un país y ya. Así, por ejemplo, tanto la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana serían lo mismo. O el Reino Unido de los Países Bajos y el Reino Unido de la Gran Bretaña no serían “República”.
En una república, el Estado no mata a sus disidentes. En una república, los fines de cada ciudadano son respetados mientras no interfieran con los fines del vecino y no impliquen el uso de la fuerza. En una República, ningún grupo, individuo o mayoría es superior al Derecho. Hay instituciones por encima de los caprichos de cualquier gobernante -tiranía- o capaces de encauzar por el espíritu del derecho a cualquier dictador.
La República no es un concepto adjetivo, de adorno. Es un concepto sustantivo, de esencia.
Regresando con los ejemplos dados, en Gran Bretaña o los Países Bajos (Holanda), hay república, pero son reinos. Esos reyes no son electos democráticamente, pero tienen autoridad -no necesariamente poder, pero sí autoridad- y sus parlamentos son los vehículos representativos.
Así es que no se llaman república, sino reino, pero nadie niega que son dos de los países con mayor respeto y garantía por la vida, la propiedad y la libertad de las personas. Es tan respetado su sistema, que los tribunales de Londres, Rotterdam y La Haya son utilizados mundialmente para resolver conflictos de toda índole.
A pesar de ser reinos, en esos países es innegable la protección a los derechos básicos e inalienables de todos sus ciudadanos. Los gobernantes ejercen verdadera autoridad. Es tanta la autoridad que ejercen, que a pesar de no tener armas, los policías en Londres mantienen el orden.
En estos países usted nunca oye de represiones contra personas que opinan distinto, el incumplimiento de un contrato se resuelve judicialmente muy rápidamente, pues se respetan derechos. Difícilmente hay un caso de corrupción o abuso de poder en dichos países.
Agregando al tema, recuerde que en Inglaterra, la Cámara Alta del Parlamento, no es electa, sino nombrada por el Rey. Son vitalicios y la Corte Suprema es parte de esa Cámara Alta. Eso garantiza la República, aunque dirán los ultra demócratas que esos sistemas no sirven pues no son “democráticos”.
Allí empieza el tema de fondo. La democracia no garantiza los derechos de nadie. Lo que garantiza los derechos de todos son esos mecanismos que permiten el gobierno de leyes y no de hombres.
El populismo surge cuando esos mecanismos no están implementados o son débiles. No es un tema ideológico, sino de realidad. Si el mecanismo permite que un grupo, individuo o mayoría oprima a otro, ¿a quién le importa si es derecha o izquierda? El populismo, por tanto, se cuela más fácilmente es sistemas democráticos sin limitaciones republicanas o con esas limitaciones muy mal establecidas.
Gran Bretaña o los Países Bajos tienen siglos de existir. Han sobrevivido, a pesar de tener reyes, gracias a que consolidaron sus instituciones republicanas. El rey no es todo poderoso. El parlamento tampoco. Los jueces son independientes de ambos en su actuar. La elección democrática de los representantes parlamentarios no puede servir para oprimir a la minoría que perdió. El primer ministro puede ser removido por incapacidad de gobernar y todos ellos están sujetos a ser procesados ante un juez ordinario. El poder del rey es limitado e imposible de ejercer más, sea por su voluntad o por deseos de algún grupo. Tendría que destruir todo el sistema.
Es por ello que el término “populismo” no se refiere a ideología, sino a perversión del sistema. Se trata de mecanismos de persuasión que buscan:
1. Perpetuar en el ejercicio del poder a un grupo, individuo o supuesta mayoría;
2. Sujetar los derechos de todos a la conveniencia de quien ejerce el poder;
3. Utilizar el puesto de gobierno para la propia conveniencia;
4. Convertir en dependientes del aparato gubernamental a los votantes mayoritarios;
5. Evitar la aplicación de la ley en los que ejercen dicho poder;
Lo que nos lleva a sistemas opresivos, sean de derecha -dictaduras- o de izquierda -tiranías.
En ese sentido, el populismo no es ideológico, sino sistémico. Es una estrategia para esos fines perversos. Pervierte el sistema mismo y busca hacer ver que se actúa dentro del marco legal. La forma prevalece y no la sustancia.

Por ello, si se va a criticar algún concepto, no lo hagamos sobre la forma, sino en su fondo.

Mario E. Archila M.

2 comentarios

  1. De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, república es: Organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos o por el Parlamento para un período determinado. En Guatemala, la máxima autoridad es elegida por los ciudadanos, es decir, el Presidente, quien es Jefe de Estado (representa la unidad nacional) y Jefe de Gobierno (administra la cosa pública). En Alemania, los ciudadanos eligen a los miembros del parlamento. Los miembros del parlamento a su vez eligen al Canciller (Jefe de Gobierno, y al Presidente de la República (Jefe de Estado).

    En las monarquías parlamentarias, el Rey o la Reina es el Jefe de Estado, y el Primer Ministro o Presidente de Gobierno, funge como Jefe de Gobierno. Es claro, que el papel del Rey, Reina o Emperador (Japón), es mas bien simbólico o protocolar, pues la responsabilidad política es del Primer Ministro, aunque la Constitución les asigne a los monarcas la sanción de la Ley, mas no, el veto, que usualmente le corresponde a la Cámara Alta o al Senado.

    Aunque respeto la tesitura de la señora Álvarez, no la comparto. Pareciera que su punto es que el populismo, es un sistema de organización del Estado, cuando creo, que es un medio que utilizan algunos políticos (progresistas o no progresistas, liberales o marxistas, de derecha o izquierda, etc.) para mantenerse o llegar a ocupar la máxima autoridad de un Estado. También pareciera, que la tesitura de la señora Álvarez, plantea que la República es equivalente al Estado de Derecho (desde el punto de vista liberal, libertario). Como la política y el derecho no son ciencias duras, el criterio de verdad será siempre la razón, con argumentos (Asti Vera) y no el experimento. El experimento, que se ocupa para demostrar una tesis en las ciencias naturales, pues no hay mayor discusión, pero en las ciencias suaves (sociales), siempre. Las instituciones, los principios y los conceptos evolucionan, y quien sabe, si el concepto de República cambie. De eso se trata la ciencia, de contrastar puntos de vista, ideas, que aburrido sería sino no hay discusión, pero con respeto. Las ideas se discuten, no se imponen.

    1. Es interesante el comentario, aunque la referencia a Gloria es únicamente en el inicio y luego explico qué principios son republicanos. No creo, para nada, que Gloria pretenda decir que el populismo es un sistema de gobierno. La critica que escucho en su discurso es que por medio del populismo se pervierten los sistemas de gobierno.
      En este caso, lo que nos toca como guatemaltecos es revisar el ideal republicano que nos marcaron en la constitución y buscar mantenerlo, evitando que lo perviertan o sigan pervirtiendo al usar el gobierno para fines personales o de grupo, sin importar qué persona o grupo sea.

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