La revisión histórica

Yo soy revolucionario de corazón. Mis héroes intelectuales son revoltosos de hueso colorado. Mi idea es que hay que cambiar al mundo. Que hay que destruir el status quo. Pero no soy de izquierda. Tampoco soy de lo que llamaríamos la derecha latinoamericana.
El error está en no querer aceptar que el ser humano no puede planificar la vida de todo un país, ya que tendríamos que guillotinar a todos los que no están de acuerdo, aún con algo tan tonto, como cambiar el lado de conducir los vehículos. Un conjunto de reglas básicas, redactadas en sentido negativo, garantiza lo que cada uno puede hacer. Una estructura constitucional que prohíbe a los «tenedores del poder público» hacer más allá de taxativas obligaciones, garantiza esa esfera.