Por lo menos el presidente ha aceptado que la reforma tributaria es un error.
En este medio hemos indicado que todo es un error en esos decretos. Lo malo ha sido que los asesores alrededor del presidente creen que los impuestos son un tema de soplar y hacer botellas.
Los impuestos, tributos en general, son el precio del gobierno. Como cualquier precio, su nivel apropiado depende de la percepción de valor del pagador. Traducido al contribuyente, lo más importante de cualquier reforma tributaria es, precisamente, determinar el valor respecto a la percepción del contribuyente. ¿Qué quiere decir?
1. Prioridades de gasto
2. Transparencia en el gasto
3. Necesidades que realmente vea la gente, el contribuyente, como necesidad que debe ser cubierta por el gobierno.

Es así que tener programa de televisión, ferias de juegos mecánicos gratuitos y viajes de funcionarios, quizás no es la mejor priorización del gasto.
Cuestionamientos de corrupción a todo nivel, totalmente opaca gestión, otro tema sin tratar.
Y, por último, deficientes sistemas de seguridad y justicia; repunte de violencia, mientras que se aumenta burocracia en otros sectores, hace pensar que las verdaderas necesidades no están siendo cubiertas.

¿Cuánto cree usted que vale para el contribuyente este gobierno?

Mario E. Archila M.