No me deja de sorprender lo que nuestros politiqueros creen que puede ser “bueno”.
Lea el Siglo XXI del 14 de agosto y verá que ya en primera lectura se aprobó una leyezucha que propuso Boussinot -diputado de la UNE-.
Fuera de las acusaciones de Mario Taracena que la ley obedece a que Boussinot está relacionado con la entidad que importa los foquitos a que se refiere la dichosa ley.
La mentada ley se refiere a que para ayudar a parar el calentamiento global únicamente se podrá vender de un tipo específico de bombillos.
La historia ésa -acá me caerá, pero es cierto- de que el ser humano causa el calentamiento global ya es científicamente debatible y controversial, sin llegar siquiera a ser teoría aceptada. Fuera de eso, jurídicamente se le está violando un fundamental derecho a usted.

¿De qué cuenta ya no podrá comprar el tipo de bombillo que le plazca?

Imagino que este diputado nunca leyó, y si lo hizo, no entendió lo que ya hace como 200 años Bastiat escribió: bastiat.org/es/peticion.html
En esa historia los fabricantes de candelas piden privilegios legales. Igual que esta ley.
Imagino que por lo menos algún asesor ya le dijo a los diputados que la ley viola el GATT.
Usted, si la ley se concreta, deberá pagarle a alguien que tiene la concesión por traer estos foquitos, con la protección actual de que no se puede traer otro producto y futura, que cuando la tecnología mejore, tampoco podrá usted comprar esa mejor tecnología.
No se puede por ley restringir de esta manera el comercio y principalmente su decisión de comprar el producto que más le guste y convenga.
Hace 15 años solo había unos pocos modelos de celulares. Si hubieran obligado por ley a tener solo un tipo de tecnología en el mercado, hoy usted no tendría la opción de comprar una Blackberry o un iPhone, pues esa tecnología no existía.
¿Hay alguien capaz de saber con certeza que la tecnología que el Congreso busca imponer es la última Coca-Cola del desierto?
Creo que ya encontramos donde está el Cristo resucitado.

Mario E. Archila