Parte 2… Imagine usted que tuvimos reforma tributaria en el 2012, 3 veces. 2013. 2016 que pinta que serán 2. Es decir, 6 reformas en 4 años. 

Empecemos preguntando si eso ayuda a la atracción de capital… 

¿Qué trae la nueva? Varias cosas hemos conocido. 

Se centra en impuestos específicos al consumo o comercialización de ciertos productos. Telefonía, cemento, combustibles y minería. El otro punto es aumento al ISR. 

En los impuestos específicos debe tenerse dos cuidados:

  1. El impacto que causan en los precios finales de esos impuestos. Esto depende de la elasticidad de la demanda, la posibilidad de sustitutos y la capacidad de competir en ese mercado. El del cemento, por ejemplo, es un impuesto en un producto que es prácticamente monopólico. El efecto puede ser negativo. En combustible, por ejemplo, la ganancia por galón es fija, así que manejan el impuesto como cobro final. 
  2. Que cause o no cause doble tributación. Mi conclusión, es que siempre causa doble tributación y, en todo caso, viola principios de capacidad de pago. Habrá que ver la redacción propuesta para determinar el efecto jurídico que tendrá.  

En cuanto al ISR, es un impuesto que sufrirá reformas groseras. Además de hacerlo más complicado. En el régimen opcional simplificado, la mejor opción era reducir el impuesto al 3%. Eso haría que muchos del régimen de utilidades migraran. En los asalariados, un flat tax de 18% tendría mejor efecto que una tabla progresiva que lleva la marginal a 29%. Un flat tax recauda más, ya está comprobado. Incentiva el ahorro y evita distorsiones que causan que la gente simule relaciones mercantiles para evitar el impuesto. 

Revivir la planilla del IVA y reactivar el crédito del IVA al pequeño contribuyente ya habíamos indicado en el 2012 que era lo que había que hacer.