140-M JARDIN

En esta noticia: http://www.prensalibre.com/economia/SAT-fiscalizara-autohoteles-todo-pais_0_1301869939.html dicen que buscan que “…lo que se busca es que las personas que hacen uso de estos negocios (autohoteles y hospedajes) exijan su factura y que los propietarios de estos emitan el documento a los clientes”

La cosa es hay que preguntarse “¿Para qué jodidos sirve una factura de uno de estos lugares?” si al momento de irla a declarar para el IVA resultan que no “hay derecho al crédito porque no es para el negocio”. Evidentemente, la otra pregunta es “¿Por qué va a querer alguien tener un comprobante de pago de un negocio de estos?” pero eso es harina de otro costal.

Luego dicen que “…la fiscalización también incluye bares, ventas de licor, zapaterías, librerías, gasolineras, y restaurantes…” y se agrega que “se verificará que los negocios, como restaurantes, incluyan en la factura el pago de la propina por el servicio, pues actualmente se aplican prácticas que no son las adecuadas”, a lo que  hay que hacer un par de acotaciones.

Primero: “propina” en el sentido estricto es una gratuidad que el comensal da al mesero por el esfuerzo en su buena atención.

Segundo: al ser gratuidad, no está sujeta a IVA, por tanto, no requiere factura.

Tercero: sí puede estar sujeta a impuesto sobre la renta o al impuesto de herencias. El IVA aplica a donaciones de bienes muebles, con lo que tendríamos que resolver la discusión si el dinero es un bien mueble o es un medio de pago y cambio…

Cuarto: la propina debe ir en la factura únicamente cuando la misma es un “cargo” al precio del servicio en el restaurante y es obligatoria. No es facturable cuando es “gratuidad al mesero”, pues es una relación entre el mesero y el comensal. Relación, que como se explica en su término, no es “onerosa” sino por “buena onda” del comensal.

Es así que estamos jodidos cuando las leyes permiten TANTA interpretación y se manejan sin tener en cuenta las relaciones jurídicas que verdaderamente existen.

Recordemos que el hecho generador de la obligación tributaria debe ser “expreso”, claro y exacto. No podemos crear hechos generadores por analogía, con lo cual, en muchos casos, el criterio de SAT será el erróneo.

En cuanto a los moteles… la fiscalización de los moteles es más fácil haciendo una visita de campo y contando sábanas en la lavandería. La factura pudo haber sido emitida y quedarse “abandonada” en el cenicero del recinto, principalmente si los tórtolos no eran aquellos que tenían el permiso “legal” y “eclesiástico” para verse furtivamente en dichos centros… así que ponerse a parar carros a la salida y grabarles en vídeo la declaración de si recibió o no su factura, realmente no ayuda en mucho…

En concreto, a los que salen a un par de canitas al aire en estos días, los puede, literalmente, enchufar…

Mario E. Archila M.