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Archivo de la categoría: historia de la tributación

Justicia en la política fiscal

En estos momentos ya todos sabemos que la reforma tributaria ha sido menos que exitosa. ¿Por qué?
La conjunción de dos factores:

1. Arrogancia planificadora
2. Menosprecio al Derecho.

La arrogancia planificadora deviene de fundamentos filosóficos erróneos. Los diseñadores de la reforma tributaria actúan desde una perspectiva positivista, tanto jurídica como filosófica. Es así que creyeron que porque era “ley”, la gente la cumpliría sin chistear. Creyeron que se puede regular el sentimiento de justicia. Creen que simplemente por legislar, la conducta sería lo que en blanco y negro se plasmó.
El menosprecio al Derecho, como segundo factor, se hace palpable cuando uno lee los textos incorporados en los distintos “libros” de los decretos 4 y 10-2012. Se ignoran instituciones jurídicas y los más fundamentales principios de justicia. Se ignoró, grandemente, que estamos en el campo del Derecho Tributario y se diseñó la reforma desde una perspectiva macroeconómica.
Así, por ejemplo, la retención es un pago definitivo, haya o no pagado el deudor principal.
Así, por ejemplo, se colocan limitantes a derechos legítimos de una persona, por el hecho que otro no ha cumplido sus obligaciones tributarias.
Se ignora el mandato de seguridad jurídica por el cual se prescribe que una norma legal debe ser, necesariamente, una guía de conducta, al ser interpretada siempre, es decir, en el tiempo, de la misma manera y sentido.

Se demuestra la arrogancia en el hecho que se pretendía que el mecanismo de “planilla del IVA” como control de la facturación y fiscalización de los vendedores, “ya no era necesario”. Garrafal error. Acá ignorar el sentido de justicia del propio “empleado en relación de dependencia” que gozaba de ese crédito, ha sido una muestra de un cerebro con tendencias dictatoriales. La clase trabajadora, la clase media, “paga” el IVA de sus propios ingresos, por lo que para ellos, el IVA y el ISR son impuestos que afectan su poder adquisitivo. No manejarlos en ese nivel como una carga única, simplemente incentiva a buscar mecanismos para ahorro de algunos centavos en cada transacción.

Es así que la reforma ha sido un fracaso previsible.
Ley de aduanas “suspendida” por exoneración de multas; impuesto a primera matrícula ya con inconstitucionalidad declarada; impuesto de circulación de vehículos, rebajado; IVA, con suspensión de la Corte de Constitucionalidad; ISR, más de 40 artículos han sido impugnados; Código Tributario, ya con inconstitucionalidades declaradas en puntos más que obvios.

¿Se vale como ciudadanos sufrir esto?

Mario E. Archila M.

 

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¿De quién es la culpa?

Muchas personas me han preguntado, ¿Quién redactó la dichosa reforma tributaria?

Mi honesta respuesta es “no me consta”.

Lo que me consta es que está mal hecha. Lo que me consta es que son 2 decretos del Congreso… lo que me consta es que, al final, lo hizo el Congreso.

Veamos que a mi se me puede ocurrir el mamarracho más desgraciado del mundo y lo logro meter de proyecto de ley. Es Congreso tiene que votar para que sea decreto.

¿Qué pasó? He allí el detalle. Nunca debió pasar al Congreso, sí… nunca. Pasó. Nunca debió tener dictamen favorable, claro, ¡nunca! Nunca debió ser aprobado como decreto, por supuesto, ¡nunca! Y luego, pudo ser vetado por el Presidente, ¡claro!

Así que vea que el culpable final no es el que hace el mamarracho, sino el que levanta su manita o pone su firma.

Necesita nombres, pues busque las publicaciones de prensa y comunicados del ahora infame G-40. Ellos “apoyaron” la aprobación de todo esto. Por allí al rato le suenan nombres de los redactores. Luego busque en el Congreso quiénes firmaron el “dictamen” y busque qué diputados lo aprobaron y, siga la cadena…

Seguramente que no es fácil hacer leyes, pero vea que en el año 91 hubo una reforma integral, se hacen Código Tributario y leyes del ISR e IVA. Estudiadas con principios en mente. De allí para acá, las modificaciones han sido con el único espíritu y fin de impedir el desarrollo integral de los contribuyentes… Que a la fecha, somos usted y yo.

Mario E. Archila M.

 

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¿Funcionó la reforma tributaria?

Hace casi un año dije que la reforma tributaria, contenida en los decretos 4-2012 y 10-2012 era, para no ser tan dramático, una soberana estupidez.

Pues mi afirmación se basa en 2 premisas:

1. Las leyes tributarias no se pueden diseñar sobre metas de recaudación macro, sino que debe siempre atenderse a los efectos micro, es decir, en el contribuyente de a pie. Principalmente el marginal. (Me extraña que hayan dicho que economistas hicieron el mamaracho de marras, pues esto es análisis básico).

2. Las normas tributarias, desde hace más de 1000 años, son, y no puede ser de otra manera, únicamente para limitar el poder del Estado sobre el individuo. Ya los judíos despreciaban a los Romanos porque los “sometían”, que aunque eran formalmente “ciudadanos romanos”, los judíos eran sometidos por el pago del tributo al César… Historias de estas, muchas más. Lo invito a que lea algunas acá en este blog.

De esas 2 premisas, concluía el año pasado, que ambos decretos habían logrado conjugar la mayor cantidad de errores, tanto de diseño, como de redacción. No se consideró el costo creciente en el contribuyente. Es decir, que ahora, la legislación es más cara de cumplir. Cara en tiempo, controles, trámites y efecto de la incertidumbre por discrecionalidad. Además, eleva en sí misma, el costo del Estado, es decir, el precio, los tributos a pagar.

Por otro lado, inclinaba la balanza totalmente a favor de la SAT. Ninguna modificación presenta ventaja, salvo la multa en lugar del cierre de establecimiento. Fuera de ello, todo es hacer más “poderosa” a SAT y menos significante al contribuyente, es decir, a usted o a mi.

Mi predicción: menos formalidad. Menos formalidad es igual a menos recaudación. A menos personas dispuestas a pagar impuestos.

Vea esta noticia y dígame que no lo predije bien: NOTICIA

Los espero para ver en qué sigue este entuerto.

Mario E. Archila M.

 

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Jornadas de Derecho Tributario

A los amantes del Derecho Tributario los invito a las jornadas de Derecho Tributario que organiza el Instituto Guatemalteco de Derecho Tributario. Este viernes DOS DE NOVIEMBRE DEL 2012 en el Hotel Princess, desde las 8 am. Brochure: 2 Jornadas Guatemaltecas de Derecho Tributario.

Se tendrán 6 invitados de primer orden, para darles a ustedes, información actualizada, de calidad y con soporte académico respetable:

1. Doctor Cesar García Novoa (Doctor por Santiago de Compostela) Los intangibles en el Derecho Tributario.

2, Doctora Eva Andrés Aucejo (Doctora por la Universidad de Barcelona) Mecanismos de Desjudicialización en Materia Tributaria.

3. Doctor Rafael Vergara (Bolivia) Principio de Seguridad Jurídica.

4. Doctor Manuel Llaca Razo (México), Los precios de transferencia.

5. Doctor Edgar Mendoza (Guatemala) La planeación Fiscal.

6. Licenciado Alfredo Rodríguez Mahuad (Guatemala) La Simulación Tributaria.

La inversión es de únicamente

NO SOCIOS Q. 500.00
SOCIOS Q.300.00

Espero verlos por allí.

Mario E. Archila M.

 

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La visión de los impuestos

Me he topado, por azares del destino, con personas que tienen distintas imágenes y opiniones sobre los tributos. Claro que hay quienes están a favor y quienes están en contra.

Hoy motiva estas líneas el punto trascendental respecto a los tributos en general, que se pasa por alto y nos mete en grandes líos.

Los tributos son siempre y al final un tema jurídico. No es un tema económico ni un tema contable. Es un tema jurídico.

De tal manera que debe comprenderse que la economía y la economía política son para “diseño de la política económica de un país”, entre ello, el establecimiento de las metas de recaudación. En la parte contable, la contabilidad es un auxiliar para la administración empresarial y es la base para la determinación de muchos hechos generadores y de muchos aspectos tributarios.

Ninguna de esas ciencias es relevante para las relaciones jurídicas que surgen de las leyes tributarias. Es así que la meta de recaudación no puede ser superior a los límites jurídicos impuestos al poder tributario. La contabilidad tampoco puede servir de base para aplicación de leyes tributarias y menos para su interpretación.

Es por ello que termina siendo un asunto jurídico. Existe toda una ciencia detrás de la interpretación de las normas jurídicas y no digamos de las normas tributarias. El derecho tributario es de origen constitucional. Tanto que las revoluciones que originaron constituciones, nacen por el cobro abusivo de tributos. Puede leer de esos orígenes acá mismo: http://impuestosychocolate.com/2009/10/20/de-chocolates-e-impuestos/

La interpretación jurídica podrá ser contraria a la interpretación contable y a los intereses recaudatorios que se presentaron en los análisis económicos que justifican las metas de recaudación. Pero la interpretación jurídica es el límite natural de la aplicación de cualquier ley, principalmente cuando se trata de una relación personal entre contribuyente y estado.

Hoy oí de algún alto funcionario de SAT que los jueces “tuercen” la ley. No puede negarse que los jueces (magistrados en este caso) pueden cometer errores judiciales y para eso existen los recursos legales correspondientes, pero debe ser siempre matizado el comentario, ya que siempre debe prevalecer el criterio legal. La interpretación constitucional y de normas que desde el Código de Hamurabí han debido ser interpretadas y con lo que, hoy día, contamos ya con más de 5000 años de formación de la ciencia jurídica, que no es más que la interpretación de la normativa.

El derecho tributario, por tanto, es un tema primordialmente de derecho. De instituciones jurídicas como hecho generador, sujeto pasivo, exenciones, sanciones, límites constitucionales, principios que lo ilustran. Hay toda una doctrina de la prueba a la que se sujeta la propia contabilidad y una forma correcta de resolver los conflictos normativos y jerárquicos.

Me da mucha pena que personas ajenas al mundo del derecho descalifiquen tan rápidamente el trabajo de los magistrados, pues un juez puede equivocarse, pero en un proceso tributario son por lo menos 7 magistrados, quienes tienen a su cargo resolver los casos.

¿Hay errores? Sin duda. Pero la mayoría de los casos que he leído y he defendido, han sido resueltos conforme a Derecho.

Es así que con un problema tributario frente a nosotros, la herramienta principal es el Derecho, no la economía ni la contabilidad.

 

Mario E. Archila M.

 

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Más gasto no. Mejor análisis de las necesidades del Estado, sí.

Luis Figueroa, cita a Pedro Trujillo hoy en su blog. Véanlo acá.

Coloqué allí un comentario que reproduzco, pues la intención de este blog es cabalmente hacer consciencia que estamos enfocando nuestras ideas sobre los impuestos en el problema equivocado:

“La discusión debe ser “qué necesidades SON del Estado”, como dice la Constitución en el artículo 239.
La justificación única para el pago de impuestos es que sean “para necesidades del Estado”. Hartarse hasta la saciedad no es una necesidad del Estado, como se aprecia acá.
Derecho quiere decir dar lo que por “origen” corresponde. Esto no es por origen. Si no hay una justificación de “derecho” para la asignación a dichas “necesidades”, no hay obligación jurídica para que el Estado exija impuestos y tampoco hay obligación legal ni moral para su cobro. La obligación moral es aquella que existe por la naturaleza del reclamo, aunque no se haya cumplido con los requerimientos legales. Y legal es una obligación moral que se asciende a exigible por vía coactiva. Al no haber “origen jurídico”, porque no hay origen moral del reclamo, no existe dicha obligación de pago.
Todo esto lo derivo del mismo artículo 239 de la Constitución.”

No debe atacarse el problema de la “suficiencia” o “insuficiencia” de los recursos, si primero no establecemos cuáles son las necesidades del Estado por el origen y naturaleza misma de un Estado. No puede confundirse las necesidades de los seres humanos con aquellas del Estado y no puede transformarse la razón de ser de la existencia misma del Estado para justificar gastos sin relación a dicha naturaleza.

El Estado es el monopolio del uso de la fuerza para:

1. Proteger la vida de los ciudadanos;

2. Proteger la propiedad justa y legalmente adquirida;

3. Hacer cumplir los contratos libremente acordados entre las personas.

Todas las demás funciones pueden ser deseables, pero requieren de un cumplimiento de estas tres básicas antes de pensar en otras. La historia de la tributación y del Derecho Tributario sustenta que los tributos son para cubrir dichos gastos y por encima de ello se requiere un acuerdo casi unánime para su cobro. Si se descuidan esas tres funciones connaturales al Estado, caeremos en un estado fallido.

Hemos cumplido la meta de ser un Estado fallido. ¿Qué falló?

 

Mario E. Archila M.

 

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Reforma fiscal en Guatemala 2/2

Ya cantaron Ali Babá y sus cuarenta ladrones. Dijeron “Ábrete Sésamo”, con lo que las arcas del Estado tienen excusa para abrirse al despilfarro.

No es la intención de muchos de los firmantes, pero están abriendo la puerta para una aplastante reforma fiscal, que nos ponga a todos, de patitas en la calle.

El tema fiscal no es un tema de “presupuesto de Estado”, como tiende a verlo el asesor de gobierno. Recordemos que la Superintendencia de Bancos, Bancos Centrales, Ministerios y Secretarias -Economía y Finanzas- etc., son lugar de trabajo de los funcionarios que se asesoran por estos “bien intencionados profesionales”. Muchos de ellos, se quedarían sin trabajo, si estos organismos no existieran. Pero la historia demuestra que no son necesarios para existir. Lo digo totalmente convencido y no voy a entrar ni siquiera a responder comentarios sobre por qué, pues la historia lo demuestra.

El tema fiscal es un tema moral, principalmente. Moralmente, el cobro de una exacción de dinero, sólo se justifica si el obligado está dispuesto a pagarlo. Si no, es simplemente un robo.

Usted evidentemente estaría dispuesto a aceptar que si sale un decreto por el cual hay que dar muerte a todo aquel que mida menos de 1.85mts, la cosa no está muy “legal”. Estoy seguro que no me saldría con el aforismo aquél de “dura lex est lex”, ya que quedaría como genocida o similar de apoyar tremenda estupidez. Es lo mismo con venir y decir que los impuestos hay que pagarlos simplemente porque son leyes.

Entramos así a la carnita del asunto. Al meollo. A lo puro bueno. No se vale proponer que se suban impuestos, se cobren más impuestos, se ajusten más personas, se fortalezca a la SAT, Policía, IVE y demás hierbas, para subir los ingresos del Estado.

En buen chapín -guatemaltequismo-, los ingresos del Estado “PELAN”, son los ingresos de cada persona, de cada ciudadano, de cada trabajador, los que deben ser asegurados. Así que las políticas fiscales no deben ir a asegurar los ingresos para el “Estado” (gobierno en cualquier denominación de funcionarios), sino a garantizar que usted, su hermano y hermana, sus tíos, primos, abuelos y padres, e hijos en el futuro, tengan una mejor posibilidad, mejor calidad de vida, mejor y mayores oportunidades. En concreto, que sean cada generación, más ricos que la anterior.

Con ello dicho, hay varios paradigmas ridículos, tomados como dogmas para justificar pedir una reforma que busca resolverle un problema en el que nos metieron los mismos burócratas: hay que eliminar el déficit y para ello, hay que cobrar más tributos.

Momento. ¿El déficit lo crearon los burócratas a los que ahora hay que darles más dinero para que resuelvan el problema que ellos mismos crearon?

No sé usted pero es como haber mandado a hacer una auditoría externa a su empresa, encontrar que el Gerente General le robaba y todavía darle un premio y aumento de sueldo.

El déficit fiscal debería ser cobrado a los funcionarios que lo causaron. No sabemos quienes fueron, entonces, tampoco me lo cobren a mi. Suficiente tengo con mantener a mi familia en esta situación de caos económico.

Segundo paradigma. Si el Estado no tiene déficit, seremos más ricos. Eso es cierto, únicamente, si nunca causamos déficit en primer lugar. Si ya lo causamos, ya nos “jodimos”. Salir del déficit no nos hará ricos. Dejar de causarlo y crear las condiciones para que la recaudación voluntaria llegue a los niveles de “superavit”, sí, pues esas condiciones son las que están haciendo que usted y yo, cada día, junto con los otros 13,999,998 guatemaltecos, seamos menos pobres (más ricos, pues).

Ya había mencionado Hong Kong. Crece desde hace mucho a 8.2% anual. Carga tributaria igual que la guatemalteca. Nosotros, con suerte, cada año salimos tablas (http://www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2005-03-21.html)

Usted está a punto de votar… así que piense, como Carlos Alberto Montaner lo dijo, que: “En nuestro sistema democrático la idea de que existe y se percibe un bien común es una falacia. Lo que existe es intereses particulares, defendidos a dentelladas por los grupos de presión con algún acceso al poder.” (Haga clic para ver el artículo completo).

No le parece el uso del presupuesto: vote por quien lo bajará y eliminará. ¿Hay alguno? Bien, ése es su trabajo. Aumentar la deuda pública nunca es bueno. No hay ningún “número mágico” que le permita a un país endeudarse para salir adelante. Le están quitando igual dinero a usted. La deuda, siempre, es déficit fiscal.

Es que la democracia debe ser como en Suecia. Los países nórdicos son lo que la “democracia” representa. Bien, no lo digo yo, lo dice un diputado sueco: “Veamos: Suecia duplicó su carga tributaria entre 1960 y 1989 (del 28 al 56% del PIB). Durante 1960 y 1980, el gasto público pasó del 31 al 60% del PIB y el empleo público como porcentaje del total de la fuerza laboral se triplicó. La adjudicación de más y más responsabilidades exclusivas del Estado sueco (léase monopolios estatales) resultaron en que el país se convirtió en “el paraíso de la producción en masas, ya sea de automóviles, viviendas, educación o salud”.

Pero el modelo era insostenible y eso se volvió dolorosamente evidente entre 1991 y 1993, periodo durante el cual se perdieron medio millón de empleos y el PIB sufrió una pérdida acumulada de un 6%. El gasto público se disparó a un 72,4% del PIB.”

De ello, tal como ahora hacen los suecos, en Guatemala, debemos de estar dejando de apuntar a la “democracia”, para apuntarle a la República. Con ello, la reforma fiscal buscada, no será “aumento de impuestos”, sino lo contrario. Control de los gastos y mecanismos para forzar presupuestos balanceados hasta superavit por ley, de modo que se busque elevar el ingreso per capita, no la recaudación según PIB. La columnista citada lo dijo para Ecuador: “Lo que los ecuatorianos debemos entender es que si hasta la supuesta “utopía socialista” del mundo (1) elimina monopolios estatales, (2) tiene un estado descentralizado y (3) rebaja impuestos, algo está verdaderamente mal con el socialismo colectivista y centralista que ha existido en nuestro país y que amenaza con radicalizarse.

Estoy trabajando en una propuesta de ISR para Guatemala, misma que será publicada acá en breve.

Mario E. Archila M.

 

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Reforma Fiscal en Guatemala 1/2

Recurrente tema en la política guatemalteca. Posturas de posturas. Siempre causa salpullido en uno y otro bando, aunque al final le echan porra todos al mismo resultado.

¿Es necesaria una reforma fiscal en Guatemala? Por supuesto. Pero tanto la “derecha” como la “izquierda”, claman por una reforma que en el fondo es lo mismo que tenemos hoy.

Creo que ya dije que los números, las estadísticas, se pueden manejar para justificar cualquier posición. He allí el primer gran problema de clamar por la reforma fiscal. Y en materia impositiva, los paradigmas mandan. No la verdad.

La reforma fiscal que se pretende en Guatemala parte de la premisa que el 12.6% del PIB es insuficiente para sacar a Guatemala de la pobreza. Que el instrumento principal para salir de pobres es la intervención gubernamental, la “redistribución” y la políticas públicas, para lo que es necesario, imperioso y urgente, que Guatemala recaude más impuestos. Salen, derecha e izquierda, enarbolando sus estadísticas y comparaciones: “Guatemala tiene una de las cargas tributarias más bajas de Latinoamérica” y concluyen al unísono, URNG, gobierno socialdemócrata, Banco Mundial, ONU y ENADE, con bombos y platillos “Hay que aumentar la recaudación”.

Vea pues cómo la carga tributaria actual de los demás países nos debería importar tanto como la constitución Política de la República le importa a los gobernantes y políticos, para, como ciudadanos, empezar a exigir que nos hablen con la verdad. Así que responda a esta pregunta que lanza Peter Bauer:

¿Cómo evaluaría usted las posibilidades económicas de un país asiático que tiene muy poca tierra (y ésta  consiste en  montañas erosionadas), que realmente es el país más densamente poblado del mundo; que  tiene una población que ha crecido rápidamente, tanto por el aumento natural de la población como por la inmigración en gran escala; que importa todo su petróleo y todas sus materias primas y además mucha de su agua; que tiene un gobierno que no está involucrado en la planificación de su desarrollo y que no ejerce ningún control sobre el tipo de cambio ni restringe las exportaciones e importaciones de capitales; y que es la única colonia occidental de alguna importancia?

Realmente piense que sería de un país así. Una roca sin agua en el pacífico. Sin recursos naturales importantes. Condenado a la pobreza. Deben establecer una carga tributaria similar a los países “desarrollados” para dejar de pobres. Hoy día, crece a un extraordinario 8.2% anual de PIB y presenta un ingreso per capita de US$42,000 anuales. Pues ese país es Hong Kong y tiene una de las cargas tributarias más bajas del mundo. Tiene únicamente un impuesto (sobre la renta) bajo sistema de fuente territorial, con una tarifa única de 15% para corporaciones; 16.5% para entidades no incorporadas y 15% para salarios. No hay más. Su carga tributaria es de 12.8% sobre su PIB. Guatemala tiene 12.6%, pero un crecimiento económico del 2.2% y un ingreso per capita de US$5,200; casi 8 veces menos. ¿Está bien eso?

Peter Bauer en el mismo artículo, responde a la pregunta planteada por él: “Usted probablemente pensaría que dicho país está condenado [a la pobreza], a menos que recibiera una enorme ayuda externa. O dicho de otra forma, eso es lo que usted debería creer, si creyese lo que los políticos de todos los partidos, la ONU y sus organizaciones afiliadas, los economistas prominentes, y la prensa de calidad dicen acerca de los países menos desarrollados. ¿Acaso los economistas de desarrollo del Instituto Tecnológico de Massachussets no han dicho categóricamente sobre los países menos desarrollados que la escasez general relativa a la población de casi todos los recursos crea un círculo vicioso de pobreza que se auto-perpetúa? El capital adicional es necesario para aumentar la producción, pero la pobreza en sí hace que sea imposible poder llevar a cabo el ahorro y la inversión requeridos para una reducción voluntaria en el consumo.”

Bajo los parámetros usuales de estos señores -ONU, economistas “mainstream”, políticos y analistas de prensa- Guatemala está condenado, como país, a ser pobre si no se sube la recaudación.

Surgen así las propuestas de “derecha” y de “izquierda” en cuanto a la tan solicitada “Reforma Fiscal”. Son basadas en supuesta evidencia empírica y comparativa. ¿Pero es la verdad?

Juan Carlos Hidalgo del Cato Institute, pone en duda esos números, haciendo una comparación mucho más amplia. Lea el artículo acá. Este investigador, declara en dicho artículo que: “Resulta paradójico además que Guatemala, uno de los países con la carga tributaria más baja de la región, cuente con tipos del impuesto de renta corporativo y personal claramente superiores a los de Brasil, la nación con la carga tributaria más alta. Ambos países cuentan además con un tipo de IVA que es similar. Esto demuestra qué tan viciado es el indicador de la carga tributaria.” Además que Brasil no es un país con los mismos niveles de desarrollo que Hong Kong y aunque su crecimiento es de 7.5% anual, tiene un ingreso per capita de solo US$10,200 anuales. Gran diferencia, principalmente si vemos que su carga tributaria es de 35.8% del PIB. Logran menores resultados que Hong Kong y son casi 4 veces más caros… ¿No tiene lógica, eh?

Este punto es vital para entender que cuando se pretende una reforma fiscal en Guatemala, este detalle pasa por alto. Se quiere aumentar la recaudación y para ello se sale con temas como “evasión”, “elusión”, etcétera, sin ver que el mayor problema no es “lo fiscal”, sino la existente carga en los que sí pagan. Más claro: Si usted paga impuestos en Guatemala, paga los tipos impositivos de un país de primer mundo, pero recibe un Estado de tercera. ¿Es problema de carga tributaria? No, es problema de base y sistema que omite los principios constitucionales reales.

Milton Friedman, Premio Nóbel de Economía, relata Hidalgo, va más allá y advierte que “el tamaño del Estado no se determina únicamente por lo que está registrado como gasto gubernamental sino también por las reglas y regulaciones estatales”. Es así que conforme al estudio “Haciendo Negocios” del Banco Mundial, se encontró que 5 países de la región cuentan con las regulaciones más ineficientes del planeta. ¿Se atreve a decir cuáles?

  1. Paraguay,
  2. Costa Rica,
  3. Venezuela,
  4. Bolivia y
  5. Guatemala.

Así que tenemos en estos países un sector informal que emplea entre el 40% y 65% de la población económicamente activa. Ese peso no se cuenta en la carga tributaria. En las múltiples informaciones, he llegado a escuchar que Guatemala tiene un sector informal del 85%. Pero usemos estas cifras del Banco Mundial: 65%, que es lo que algunos empleados de SAT me han confirmado. Eso implica que únicamente 45% de la población tributa. “¿No, el IVA lo pagan todos?”, gritan los que viven de los impuestos o sacan ventaja de ellos. Pero vea cómo el IVA no lo pagan todos:

Usted es “formal” importador. Paga IVA en la frontera. Trae su producto. Lo vende a un “formal” intermediario, que lo comercializa en las “subdistribuidoras”. El subdistribuidor, aunque “negocia” no querer factura, se topa con que el “formal” intermediario, exige vender con factura. Este subdistribuidor, paga el IVA y es la última transacción que paga IVA. El subdistribuidor la vende a subdistribuidores informales más pequeños, quienes lo venden a tenderos y puestos y llega al público, con un ahorro de 12% frente al “formal”, desde hace 3 transacciones. El mercado informal genera riqueza que no paga impuestos y el público consume sin impuestos. No hay recaudación de IVA ni ISR. NO TODOS EN GUATEMALA PAGAN IMPUESTOS, aunque quieran vendernos que sí.

Bien, con este punto aclarado, nos queda hacer el cálculo que iba a pedirle hiciera: 35% de la población paga el 12.6% del PIB. 12.6% que se mide respecto a la producción completa, al 100%. Si divide 12.6% en 35% de la población, obtendrá la carga tributaria “real” del sector “formal”… listo: 36% y si el sector informal crece a lo que han calculado muchos, 75%, sólo 25% de la población paga impuestos, con lo que la carga es realmente de 50.4%.

¿No le da miedo y escalofríos? Recientemente en un proceso que estamos defendiendo en la firma, calculamos que un cliente, si hubiera pagado el Impuesto a la Empresas Mercantiles y Agropecuarias y el Impuesto Sobre la Renta, en dicho año (no pagó el Impuesto a la Empresas Mercantiles y Agropecuarias, por caer en una exención que SAT no quiere aceptar), estaría pagando 96% de sus utilidades en ese año. Eso es una carga tributaria del año de 96%. ¿Justo?

Entonces, ¿qué tipo de reforma fiscal requiere Guatemala?

Una que permita crecer al país.

Vea estas gráficas interesantes elaboradas con datos de CEPAL.

Cuadro No.1TARIFA DE IVA MAYOR A LA COLOMBIANA(Diciembre de 2002)
PAÍS TARIFA RECAUDO (%PIB)
Uruguay 23% 12.0%
Argentina 21% 6.0%
Brasil 20.48% 2.5%
Chile 18% 11.9%
Perú 18% 7.0%
Venezuela 15.5% 6.6%
Colombia 15% 7.0%
Cuadro No.2TARIFA DE IVA MENOR A LA COLOMBIANA(Diciembre de 2002)
PAÍS TARIFA RECAUDO (%PIB)
Panamá 5% 4.7%
Rep. Dominicana 8% 11.0%
Guatemala 10% 7.4%
Haití 10% 6.0%
Paraguay 10% 8.1%
Honduras 12% 12.8%
Ecuador 12% 10.0%

¿Ve la relación entre ambos? A una menor tarifa de IVA, usualmente hay una mayor recaudación. Lo mismo sucedería con una tarifa reducida de Impuesto Sobre la Renta. Los datos son los vigentes para el año 2002. Ahora en Guatemala el IVA es 12% y seguro habrá cambios de tarifas en otros países.

Debemos ver primero, para establecer el nivel deseado de recaudación, cuáles son, como dice nuestra propia Constitución, “las necesidades del Estado” (artículo 239 de la Constitución Política de Guatemala), para determinar cuál será el máximo nivel de gasto del Estado. Es así que, como dice Hidalgo en el artículo ya citado: “Se ha sugerido que una mejor manera de calcular la carga fiscal del Estado es a través del gasto gubernamental. Tarde o temprano todo gasto debe ser cubierto con impuestos, sean éstos presentes o futuros. En un estudio de las economías de la OCDE y 60 naciones alrededor del mundo, James Gwartney, Randall Holcombe y Robert Lawson encontraron que “el nivel de gasto del gobierno que maximiza el crecimiento, no es mayor que un 15% del PIB”—y “cuando el ámbito del gobierno se expande más allá de ese nivel, hay un impacto negativo en la riqueza de las naciones”. El gasto público de los países latinoamericanos es de aproximadamente un 24% del PIB.” Esto se mide utilizando la famosa curva de Laffer. Se la dejo a los economistas, pero simplemente indica que a una menor tarifa impositiva, en ciertos niveles, puede lograrse una mayor recaudación. Es claro que debe considerarse que a una menor tarifa, puede lograrse un mayor incremento económico, es decir, mayor riqueza y por ello, mayor cantidad de ingresos al gobierno. Hong Kong recauda 8% más cada año con su impuesto único de tarifa única y baja de 15%.

Pedirle a un país pobre que suba niveles de tributación, “porque así lo hacen los países vecinos o los países desarrollados”, olvida un elemento histórico importantísimo. Esos países ricos no se hicieron ricos con altas tasas de impuestos. En EEUU, por ejemplo, el impuesto a la renta se creó en el siglo XX, pero para ese momento, ya era “rico”. Igualmente Europa. Hong Kong es rico, sin altas tarifas impositivas.

Lo que los pobres debemos copiar es lo que los ricos hicieron cuando eran pobres. Hidalgo señala que “Aún así, la pesada carga de niveles impositivos tan confiscatorios ha pasado su factura en las economías desarrolladas. El crecimiento económico de los países europeos se encuentra prácticamente estancado. Por ejemplo, el sector privado sueco no ha creado nuevos puestos de trabajo desde 1950. Otros países europeos se han enfrentado a esta dura realidad y han tenido que bajar sus cargas tributarias con el fin de reactivar sus economías letárgicas. Entre 1996 y el 2003, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, España, Portugal y Alemania han reducido considerablemente los impuestos.”

¿Qué los hace ricos y a nosotros pobres? Hidalgo vuelve a apuntar acertadamente: “Estos tipos impositivos elevados, aunados a las excesivas regulaciones, aumentan los “costos de legalidad”, es decir, los costos que implica mantener un negocio al día con todas las regulaciones e impuestos que demanda el Estado. Es así como se presenta un círculo vicioso: conforme más gente opta por la informalidad debido a los altos impuestos, los ingresos del gobierno disminuirán, por lo que habrá presión para que los tributos que se le cobran a los negocios formales sean más altos, lo que conducirá a mayor informalidad aún.” Ya vio que somos uno de los 5 Estados con las regulaciones menos eficientes de la región. Ese hecho sí nos hace pobres, no cuánto pagamos de impuestos.

Guatemala tiene tasas de primer mundo y Estado en trapos de cucaracha. ¿Usted no paga más de lo que cree que vale un vaso de leche, simplemente porque alguien lo quiere obligar? Comprará otra cosa. Lo mismo sucede con el Gobierno. Le presionan los altos costos de legalidad, por lo que optará por la ilegalidad. Apretar la tuerca no sacará al país de pobre. Al contrario.

Bauer, citado arriba, nos explica que un estudio de alguien que conocía muy bien el tema, publicado en la Universidad de Chicago, explicó las razones del crecimiento y éxito de Hong Kong: “Rabushka analiza los procesos y métodos por los cuales en menos de 140 años, unas cuantas rocas vacías y estériles se convirtieron en un gran centro industrial de comercio y finanzas con cerca de cinco millones de personas. Él le atribuye esta historia de éxito económico a las aptitudes de las personas y a la adherencia a las políticas públicas adecuadas. La empresa, el trabajo duro, la habilidad de detectar y utilizar las oportunidades económicas, son extensas en una población que es china en un 98 por ciento, que está concentrada determinadamente en ganar dinero día y noche. Muchos son inmigrantes que trajeron habilidades y empresa más que nada de China, especialmente de Shanghai, el olvidado lugar de habilidad y empresa ubicado en el centro de China. Las políticas enfatizadas por Rabushka son el conservadurismo fiscal; los impuestos bajos; el cobro de precios de mercado por ciertos servicios gubernamentales; la política liberal de inmigración, al menos hasta hace poco; el libre comercio en ambas direcciones; el movimiento sin restricciones del capital entrando y saliendo del país; la participación mínima del gobierno en la vida comercial, incluyendo la resistencia a conceder privilegios a los intereses seccionales. No hay incentivos especiales o barreras a la inversión extranjera, no hay insistencia en la participación local de las empresas extranjeras. Tampoco hay feriados de impuestos o cualquier otras concesiones especiales para la inversión extranjera, pero de igual manera no hay restricciones por sobre el retiro de capital o sobre la remisión de ganancias. Estas políticas liberales, notablemente la libertad para retirar el capital, fueron diseñadas para fomentar el flujo entrante del capital y la empresa productiva, lo cual de hecho lo lograron.”

La salida de la pobreza nunca ha estado en un Estado con gobierno pesado. Siempre ha sido “a pesar del gobierno”. Lo subrayado es la salida a la pobreza. La Reforma Fiscal debe ir a concentrar el gobierno en esos deberes esenciales: seguridad jurídica, certeza en el castigo al transgresor y no intervención en las esferas privadas.

Mario E. Archila M.

 

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Las necesidades del Estado

Este chiste lo compartió conmigo un colega, Roberto García. Se los dejo.

¿¿¿¿NOÉ CHAPÍN???

El Señor le habló a Noé Chapín y le dijo: “Dentro de 6 meses haré llover 4 días y 4 noches, que el Mitch o el Stan no serán nada, y esta calamidad se llamara Agatha. Pero quiero salvar a los hombres buenos y a 2 animales de cada especie, por lo que te ordeno construir una arca”. Noé no atinaba a decir nada porque estaba de cruda, pero…

Pasaron los 6 meses, el cielo se nubló de golpe y el diluvio comenzó. El Señor se asomó entre los negros nubarrones y pudo ver a Noé llorando en el patio de su casa….. Y no vio ninguna arca!!!!!! Sólo unos pedazos de madera, láminas y cartón.

¿Dónde está el arca, Noé?” preguntó Dios. Noé respondió: Perdóname, pero no pude hacerla. Ya había comenzado cuando me cayó la Muni, me pidieron la licencia para construir planos, estudio de impacto ambiental, etc. Para tramitar la Licencia me pidieron mi NIT y en la SAT no me inscribieron como pequeño contribuyente, porque dijeron que la construcción del Arca estaba sujeta la ISR, IVA, ISO, IEETAP, Impuesto de Importación, exportación, Circulación y especulación, además del diezmo para Cohesión Social de Doña Sandra Torres.

Ya con mi NIT, fui a hacer dos horas de cola de nuevo a la MUNI, cuando por fin llegué a la ventanilla, no le dieron trámite a mi solicitud, porque no había pagado mi boleto de ornato y que tenía que tener el Documento de Identificación Personal (D.P.I.), por lo que tuve que ir al Renap 6 veces. Primero, porque no aparecían mis datos, pues el libro estaba deteriorado; segundo, porque cuando llegué, no había sistema; tercero, no me atendieron por no ser el mes de mi cumpleaños; cuarto, porque mi certificado de nacimiento tenía fecha de hace más de 6 meses; quinto, porque no llevaba mi certificación de matrimonio; y sexto, porque era la hora de la refac de los empleados y no me pude esperar tanto tiempo ese día…

En resumen, me llevó un mes cumplir con todo lo que me requirieron. Y entre mordidas y gastos se me fue la mitad del presupuesto. Comencé de nuevo y los vecinos se quejaron de que yo estaba construyendo el arca en una zona residencial, por lo que me fui a los Jardines Colgantes del Incienso a construirla. Allí tuve, que pagarle los impuestos a los mareros. El problema no terminó allí, fui al Ministerio del Medio Ambiente, allí al chilazo luego de una buena mordida me aprobaron el estudio de impacto ambiental. Pero cuando supieron que solo metería al arca a una pareja de animales, la Sociedad Protectora de Animales se puso al brinco, al igual que el Patronato del Zoo la Aurora y requirió que metiera a los de ellos, incluidos dos burros y una yegua mansa y todos los chuchos callejeros.

LA UNE me exigía que el Arca fuera pintada con sus colores y con una foto del Presidente Colom de ambos lados. Así como van aparecer en los “Transa-buses”, pero al ver el avance del arca, pensó que era una cárcel de máxima seguridad, querían que la prestara para meter a los cholos junto a los paisas, narcos, Zetas, Exes, etc, se formo un motín se mataron entre todos animales, destruyeron lo poco que había Construido”.

Al oír esto Dios, lloro y el cielo empezó a despejarse. Salió el Sol y un arco iris iluminó el firmamento. Qué quiere decir esto, Señor: ¿Que ya no vas a destruir la Tierra y Guatemala?”. “¡No!”, respondió una voz entre las nubes- “…YA EL GOBIERNO DE ALVARO COLOM, SE ESTA ENCARGANDO DE ESO!!!!!

¿Les gustó?

Saludos,

Mario E. Archila M.

 

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Respecto a la revisión histórica

Tomamos prestado el blog de Luis Figueroa en una pequeña tertulia con Carlos Fajardo. Él tiene una visión, yo otra. Acá aclaro un poco de esa visión, para que comprendamos el error que comete Carlos cuando dice: “Posiblemente, y en eso caemos ya en elucubraciones, cuando las masas campesinas hayan desaparecido por completo, subsumidas en el proletariado agrícola o industrial, sea cuando comience el segundo round: la lucha por el poder del estado por el proletariado contra la ya bien definida clase dominante. 200 años mínimo de lucha por delante

El ideal libertario no es la que se ha aplicado en los últimos 50 años… Ni en los últimos 150… es más, en Guatemala nunca se ha aplicado. Eso estamos tratando de hacer unos pocos. Bien incomprendidos, pues se cree que ser libertario o liberal clásico, es algo que ya se “probó” en Guatemala. Vea que no.

En Guatemala, seguro, desde tiempos de Justo Rufino Barrios, hemos tenido aplicación de políticas, pensamiento y conductas de la “Ilustración Francesa”, que derivan en el chirmol que somos hoy en Guatemala. Así tenemos que de dichos los orígenes filosóficos que le comento, surgen:

A) el positivismo, especial trascedencia, el jurídico. Estas corrientes fundamentan a los Nazis y Franquistas, entre otros… ah, sí y los Fascistas.
B) la dialéctica y las escuelas de Hegel y Marx, con su desarrollo en la práctica del leninismo y castrismo.
C) el mercantilismo, con sus intervenciones en toda Latinoamérica y en Guatemala, desde 1871, con la reforma “liberal” -francesa- de Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, la cual pasa por Carrera y Ubico. No muere allí y se revive en los gobiernos militares de 1955 a 1985. Algo modernizado lo encontramos en el gobierno de Álvaro Arzú y la tendencia del FRG liderada por el General Ríos Montt.
D) La socialdemocracia, que es un punto medio entre mercantilismo y socialismo, con expresiones en todas las actuales democracias latinoamericanas. Vinicio Cerezo y versiones light como Serrano Elías, a versiones más “duras” en Portillo y Colom, en Guatemala; Evo, Correa, Lula y Chavez, por citar algunos más.

Se dice que los libertarios abogamos por la “autoregulación” como milagro del cielo. Bueno, sí, pero realmente no es que todo se “autoregula” porque a uno se le ocurre…

Puede ser que no nos entiendan, quizás por un problema comunicacional, en una parte y por otra, por el error doctrinal que ha copado a nuestro sistema educativo, gracias a la bendita “Ilustración Francesa”. Recuerde que la “Avenida de la Reforma”, la hicieron los liberales en 1870′s para que se pareciera a los Campos Elíseos de París… hasta eso copiamos.

La autoregulación la interpretan los que no les gusta el término, como que se propone “anarquía” y “nada de Estado”. Pero no, lo único que se propone es un Estado que realmente haga lo que tiene que hacer, al que se le amarren las manos para que no puedan andar por allí haciendo piñata los recursos. Combatir la delincuencia viene de “cumplir los contratos y acuerdos voluntarios”, “proteger lo que es de cada cual” y “la vida” de cada cual. Para ello se necesita un Organismo Judicial realmente operante, fuerte, rápido. Ese costo del Estado es el que menos se paga. Todo se va en la fiesta navideña de los “gorrones”, o como técnicamente se llama a los gorrones: Buscadores de Rentas o Rentseakers.

El positivismo y la Ilustración como tal, crean un marco legal. Lo malo es que cualquier marco legal crea incentivos. Muchos “Revolucionarios de Izquierda”, correctamente perciben que los incentivos de los últimos 50 años -de los últimos 150 te diría yo- están colocados en lo que no queremos. Eso sí, se equivocan al pretender achacarle ese error a los libertarios. Que Don Justo y Don Miguel se hayan llamado “liberales”, nada tiene que ver con los libertarios, liberales clásicos y seguidores de la escuela austriaca, pues eso “liberales” Rufinianos y Garcianos, son “franceses”, no escoceses.

¿Quiere ver una Guatemala sin pobreza? Haga lo contrario que se ha hecho desde Justo Rufino Barrios. ¿Quiere ver una Guatemala próspera? No vea en Guatemala una lucha de clases o grupos, pues la lucha sólo es una metáfora colectivizadora que no es real. En el mundo real, no hay tal lucha.

El Estado no necesita “hacer” más que garantizar seguridad y justicia. Después cada cual puede salir adelante.

Se requiere confianza en la sociedad y la confianza se alcanza cuando hay certeza y puede predecirse la conducta de cada uno. ¿Con un sistema judicial débil y un sistema político que responde a intereses no ha derechos, puede predecirse? Seguro que no.

Mario E. Archila M.

 

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