Delitos que faltan… además de la corrupción

Orden de captura para la señora Baldetti. Antejuicio planteado contra el General Pérez Molina. Simple y sencillamente por corrupción… Pero falta.

Cuando se revisan las leyes tributarias, hay cosas interesantes que se pasan por alto, pues estamos metidos en los conceptos legales típicos del derecho civil. En el derecho civil y mercantil sólo puedo hacer negocios con “bienes de lícito comercio”. En el derecho tributario, expresamente, eso no es importante.

Expresamente el artículo 16 del Código Tributario indica que “La existencia de las obligaciones tributarias, no será afectada por circunstancias relativas a la validez jurídica de los hechos o actos realizados constitutivos del hecho generador; o a la naturaleza del objeto perseguido por las partes al celebrar éstos, ni por los efectos que a ellos se les reconozca en otras normas legales, siempre que se produzcan efectivamente los resultados propios del presupuesto de hecho legal y no se trate de tributos documentarios.”

Lo anterior quiere decir que “la validez jurídica de los hechos o actos” no es importante. Es así que el hecho generador (simplificado) del Impuesto Sobre la Renta es el ingreso y el del IVA es “vender” o “prestar servicios”, pero no puede estar condicionado, bajo una perspectiva tributaria, por nada, a que sea “lícito comercio”.

En el caso de la corrupción, el artículo 16 del Código Tributario nos debe llevar a las siguientes conclusiones:

  1. Algunos funcionarios prestaron “servicios” en el concepto de la ley del IVA, pues cobraban a un usuario de la red de corrupción por “hacer algo a su favor”: el acto de corrupción.
  2. Recibieron un ingreso derivado de su trabajo “ilícito”. Hicieron algo.

Es por ello, que además de cometer cohecho -pasivo y activo- también dejaron de enterar al fisco los impuestos correspondientes. Obviamente, como son hechos ilícitos, es claro que hay “mecanismos” tendientes a evitar que la Administración Tributaria descubra dichas sumas. Recordemos que declarar incorrectamente porque hay temas interpretativos sobre un gasto deducible, por ejemplo, no es constitutivo de delito. Pero pedir que se pague a nombre de compañías fantasma, que se pague en efectivo esa mordida, que se disfrace de “algo” cuando es un soborno, simplemente nos debe llevar a pensar que hay “ardid, engaño” y ciertamente “fraude” para el pago de los tributos.

Es por ello, en conclusión, que una persona que cobra un soborno, tributariamente tiene una obligación tributaria por Impuesto Sobre la Renta, ya que tiene un ingreso y además, para efectos del IVA, como son cobros por realización de algo a favor de un tercero y no es relación de dependencia, dichos cobros generan IVA.

Ahora esperemos que adicionalmente a los delitos ya imputados, se agreguen los que corresponden por los impuestos dejados de pagar al cobrar mordidas, sobornos y demás.

Mario E. Archila M.

Desesperación

La falta de técnica y la desesperación en SAT está siendo muy evidente. ¿Qué sucede?

Me atrevo a dar algunas causas y algunas sugerencias, que espero, en algún momento, puedan ser atendidas e implementadas.

1. Relación con el contribuyente. SAT se ha convertido en una tortura tramitológica. Últimamente, han empezado con criterios infantilmente tontos en las ventanillas.

2. En las auditorías se pide información que es totalmente ilógica y absurda. Por ejemplo, que pretendan que una desarrolladora inmobiliaria les dé acceso a las casas que vendió hace 3 años. 

3. La judicialización exagerada de la materia tributaria. Hoy día vemos y sufrimos con la idea que el contribuyente es un delincuente cuando la administración no entiende los hechos y transacciones. 

4. Hay un desdén por lo jurídico. La materia es jurídica, por lo que la actuación de la administración debe estar sujeta a la ley, de manera estricta. Ese principio ha sido totalmente olvidado. 

En este momento, no le veo rescate a la institución. Está como gallina sin cabeza y eso la torna en muy peligrosa…

Mario E. Archila M. 

La legislación absurda

Hay pedazos de legislación que existen por la necedad inapropiada de algún gestor con poder. 

En el caso de la legislación tributaria hay una permanente excusa, que no es más que ignorancia de cómo funciona la actividad que genera los tributos: la actividad económica. 

La actividad económica es un actividad humana como cualquier otra. Se rige por percepciones, principalmente, percepciones de costo-beneficio. Cualquier cosa que se perciba como “costo”, debe tener, para que se realice por el agente, un beneficio mayor. Si el beneficio no es mayor, no hay razón lógica para realizarlo. Desde la perspectiva moral, además, una actividad creadora debe permitir a su creador, disfrutar, poseer y sentir como propia dicha creación. Entrega cierto orgullo a su creador. 

La tributación, por tanto, debe responder a ambos cálculos. Si se establece la tributación de manera que no hay “beneficio” superior al costo, no hay razón para cumplirla. Si la tributación arranca del creador, ese orgullo por las cosas que está creando, tampoco hay sustento. 

Guatemala es un país en el que no hay mercados con márgen. Es decir, no tenemos un mercado con personas dispuestas a pagar por especialización, calidad o diferenciación.  Somos principalmente un mercado de precios. Lo más barato gana. Para efectos de una política tributaria esta circunstancia es muy importante, ya que encontrar el nivel de “costo” que no destruya los beneficios percibidos tiene un margen mucho más reducido. Igualmente, al ser un mercado de precios, el producto de la creatividad de cada uno tiene márgenes de utilidad tan bajos, que prácticamente hacen ver que la tributación es “trabajar exclusivamente para los gobernantes”. 

Guatemala no es un país para establecer sistemas de tributación de los que se colocan en países ya desarrollados. Guatemala debe buscar los sistemas de tributación que cumplan con ser sencillos, altamente eficientes, económicos y marginalmente de bajo costo. Mientras eso no suceda, la tributación seguirá siendo la barrera más grande que le impide a los más pobres progresar, mientras ven cómo los más ricos, gracias a esa barrera, siguen acaparando cada día más mercados, más productos, mejores oportunidades y mayores márgenes de utilidad. 
Mario E. Archila M. 

Voto razonado… ¿Podemos hacerlo?

En estos convulsionados días de protestas, aprehensiones, declaraciones, corrupción, denuncias, conjeturas y demás incidentes que adornan nuestra vida política, se oyen gritos, casi desesperados, de la importancia de razonar nuestro voto.

El término “razonar el voto” es interesante. Una herramienta real para el votante… salvo que viva en un país en el que gana el candidato de mejor canción, anuncio o discurso y por discurso entiéndase “griterío confrontativo y con lista de Navidad, día de Reyes y cumpleaños incluido”.

La oferta política responde a la demanda política. Desgraciadamente, aunque seamos una población “indignada”, no somos una población -hablo de los varios millones de votantes en general- alfabeta en esto del arte de la política. Propongo así que, aunque no sepamos de política, desglosemos algunas típicas ofertas políticas con un poco de “lógica” con el fin de determinar su razonabilidad.

1. Esas listas de promesas, ¿cuánto cuestan?

Usualmente hay promesas y promesas. Sin embargo, pocas veces se dice cuánto cuestan y a los meses de estar en el trono, salen con la excusa de que no alcanza para lograr lo que ofrecieron. El monto de ingresos del Estado es público. También es público que solo el 7.8% del presupuesto no tiene destino específico. El primer año de gobierno, el presupuesto lo tiene fijado por el Congreso saliente.

Si necesita recursos fuera de aquello que en el presupuesto ya tiene destino fijo sólo hay 2 formas de obtenerlo:

a) Cobrándole a usted más impuestos “hoy”;

b) Cobrándole a usted más impuestos “mañana”.

La primera forma es aumento de impuestos, la segunda es aumento de la deuda. Hay una tercera que es “inflación”, pero esa se supone que no sucederá en Guatemala por el mandato que tiene el Banco de Guatemala.

Es así que USTED, de todas formas, paga por lo que ofrecen.

2. Esas cantidades necesarias, ¿de dónde saldrán?

Como dijimos, puede ser más deuda, más impuestos o inflación, que no es más que SU dinero vale cada vez menos.

3. Para lograr lo que ofrecen, aunque tengan el dinero, ¿cuánto se requiere en manejo y empleados de gobierno para lograrlo?

El costo de gobierno fijo difícilmente se aprecia en los planes. Para esos planes ofrecen crear “ministerios”, “secretarías”, “institutos” y otros entes extraños. Eso implica contratar nuevo personal. Ese personal devengará salarios, vacaciones, indemnizaciones, prestaciones adicionales, pactos colectivos con prestaciones “raras” y luego los costos de alquiler, mantenimiento, escritorios, computadoras, combustible, vehículos, internet y demás que están “ocultos”.

Los pactos colectivos actuales contienen aumentos exponenciales de salarios por lo que los recursos se van a cubrir las planillas crecientes del gobierno.

4. ¿Quién proveerá las cosas o servicios para cumplir?

Si se dará medicina, quién la proveerá resulta importante; si es una construcción, quién lo hará…

5. ¿Es una oferta del candidato a presidente, que puede hacer realidad?
El presidente está para cumplir la ley, por lo que mucho de lo que proponga un candidato hacer tiene que ser YA una obligación legal que deba cumplir el Organismo Ejecutivo. Es así que, por ejemplo, el candidato a presidente que ofrezca que creará nuevos tribunales, no ha leído nunca la Constitución. Toda promesa electoral requiere una infraestructura legal montada para ello, si no debe esperar al Congreso para que la monte, le asigne recursos, le autorice su ejecución presupuestaria y demás. Es así que no todo lo puede hacer. Anote qué ofrece y vaya preguntando y leyendo para ver si le corresponde al Presidente, al Alcalde o a los diputados.

6. ¿En qué tiempo se verán los cambios?

Erradicar la pobreza, erradicar la violencia y la criminalidad… ¿Qué veremos en el primer año? ¿Cuándo llegará a cero? Sin una línea del tiempo clara, yo puedo esbozar un plan para erradicar cualquier mal, pero el mismo empezará a funcionar en 5 años… mi período es de 4 y diré: “el año que dejé el poder es cuando se empiece a ver el cambio” y al ver que no pasó, diré “pero como mi sucesor no siguió, no se mira el cambio”. Así que hay que preguntar cómo se hará para que el plan sea adecuado en el tiempo y no se pueda interrumpir por quien siga.

7. ¿Usted, como votante, sabe cómo se hace corrupción con el erario público?Simple. Con SU dinero, contrato a MIS amigos, para que hagan a precios inflados lo que ofrecí hacer… 

Ojo.

Mario E. Archila M. 

La SAT y su directorio

¿Sabe usted para qué sirve el Directorio de SAT?
Es un pregunta vital. Va de la mano con la pregunta de si usted sabe para qué sirve SAT verdaderamente, pues no es un brazo de la Inquisición que lo condenará por hereje confiese o no. Así la manejan, aunque no es así…
SAT es un ente del estatal que debe ser tratado con mucho cuidado y mucho criterio técnico. En la actualidad, SAT se dedica a perseguir a quienes ya pagan, haciendo mucho más caro al cumplido que al incumplido hacer negocios.
Esto significa, en buen español, que hay un error en la gestión y priorización de los esfuerzos de SAT. Dejemos la idea de que exista corrupción dentro de SAT. Cambios simples pueden permitir que la gestión sea mucho más amigable para los cumplidores y para aquellos que quieren iniciar actividades en el mercado legal.
Estamos ya en el siglo XXI, pero las cabezas de SAT siguen pensando que el mundo es de papel y hojas de 14 columnas.
¿Me ayuda a cambiarlo?

Mario E. Archila

La sujeción a la ignorancia

Ayer por la mañana recibí una llamada de una amiga -Lucía Aguilar- quien por cierto es excelente contadora, porque a un cliente o amigo de ella, en su empresa, la firma de auditoría le requería que suspendiera como proveedor a todo aquél que no presentara copia de su RTU.
El pobre amigo de Lucía no puede hacer nada en la empresa porque prácticamente es imposible que se tengan copias de los RTU de la totalidad de proveedores. ¿Se imagina usted que para que le reembolsen gasolina a su vendedor se requiere el RTU de la gasolinera? ¿O del estacionamiento?
Definitivamente el requisito que esta firma de auditoría impone es ridículo. Absurdo. Hasta tonto. Pero, ¿es legal?
Allí se pone interesante…
Para empezar, me parece sorprendente que una firma de auditoría haga un requerimiento que no tiene ninguna base legal.
En nuestra legislación (leyes) el RTU no es un registro público. El documento “público” es el carnet del RTU y es para la identificación del contribuyente frente a SAT. Es más, me atrevería a afirmar que el artículo 24 de la constitución garantiza la secretividad del contenido del RTU. Requerir el envío del RTU como requisito para calificar un proveedor, por tanto, podría ser un requisito contrario a la Constitución.
Por otro lado, la emisión de las facturas se regula en la ley del IVA y en el 10-2012, en cuanto a las leyendas que deben establecerse en dichas facturas para informar al cliente sobre el régimen de ISR al que está sometido el proveedor. En caso de emisión de una factura incorrectamente, es un incumplimiento legal del emisor de la factura. El receptor de la factura debe realizar la retención o no, según diga la factura que está sujeto a retención o que no lo está.
Es así que respecto a la necesidad -y necedad- de contar con copia del RTU de proveedores, no es un requisito con -siquiera sombra de tener- base legal alguna para hacerse y hasta sería un error pretender hacer retenciones conforme a copias de un RTU y no respecto a la factura original recibida. También podría entrar en problemas una persona que requiera información que podría ser considerada como confidencial por la propia Constitución.
La obligación de cumplir con las leyendas es del emisor de la factura, bajo ninguna perspectiva del receptor de una factura que tiene como única obligación legal hacer o no retención según diga la factura.

En corto, si usted tiene unos auditores tan poco preparados, con tan poca visión de la realidad del negocio y con tal nivel de desconocimiento de las leyes tributarias y su correcta aplicación, despídalos. Simple. Huya de ellos y no sea presa de la ignorancia.

Mario E. Archila

La defensa tributaria…

Ayer mientras nos entrevistábamos con un posible cliente, me vino a la mente aquel caso que recibí siendo aún estudiante… Un día de febrero de 2015. Ese primer caso que me tocó “ver qué hacía” durante el año que preparaba mis exámenes para graduarme. Mi jefe de aquel entonces salía de viaje ese mismo día.
Hoy, la firma, Archila & Asociados, con sus 51 años encima, suma más de 100 casos activos en sus diferentes instancias.
Estos procesos nacen, casi todos, de acciones de SAT ocurridas con posterioridad a 2009. Tristemente, si bien el volumen de casos aumenta, no ha aumentado, es peor, ha disminuido el nivel de los ajustes. Cada día son menos técnicos, menos analizados y mucho más contrarios a la jurisprudencia “ancestral”.
Da tristeza que la Administración Tributaria se empiece a dedicar a ajustar en aspectos que no tienen sustento.
Criterios que no tienen sustento ni siquiera desde la perspectiva contable básica, no digamos de la ley. Triste que el contribuyente tenga que sufrir acosos de la autoridad fiscal, cuando todo está correctamente operado.
Escuchar distinciones absurdas como “son bajo criterio técnico, la argumentación jurídica es en otra instancia”, simplemente da terror. No hay criterios técnicos fuera de los jurídicos, pues la Administración Tributaria, la SAT, aplica DERECHO TRIBUTARIO, es decir, que es el brazo aplicador del Sistema Tributario. Ese sistema tributario responde a las normas del derecho, no de la contabilidad ni de la gestión financiera.
Si no comprendemos ese punto, seguiremos haciendo distinciones extrañas y sin sentido. En estos 15 años, por dicha, he podido atestiguar que la razón legal debe prevalecer. Las decenas de tratadistas y los cientos de sentencias consultadas en este lapso -tanto locales como extranjeras- dejan muy claro que la contabilidad es lo de menos… La contabilidad debe ser el resultado de la aplicación de la norma jurídica y la norma jurídica es derivada de la aplicación constitucional, de la integridad del sistema jurídico, de la aplicación de todo el DERECHO…
Es así que no tenga pena de contradecir a su contador, siempre y cuando lo haga con la razón del derecho en la mano. No hay tal cosa como “contabilidad fiscal”… Hay contabilidad que se concilia para cumplir con el derecho tributario… Lo que debe prevalecer es, SIEMPRE el Derecho.

Mario E. Archila M.