RSS

Transporte público y carga tributaria

02 sep

Los famosos buses y sus problemas. Tres sistemas de transporte público funcionan ya en la ciudad:
1. Rojos;
2. Transmetro;
3. Transurbano.
Este hecho evidencia que el problema viene desde la raíz. El Transmetro es un ejercicio que busca paliar el problema y presentar una solución viable. Sin embargo ya está muy deteriorado. ¿Razón? Se subsidia su funcionamiento.
Los rojos son los tradicionales del problema. Mal servicio, malas rutas, mala administración; MUCHO subsidio al funcionamiento.
Vea que en Guatemala todo servicio debe ser facturado. ¿Dan factura los buses? ¿Algún comprobante? Esto me indica que claro que el servicio no es el negocio. El servicio es, por diseño, una pérdida garantizada. El subsidio es el negocio.
El Transurbano, bueno, creo que no pasó de ser un esquema de robo y saqueo a las arcas del estado.

En todo el mundo civilizado, el transporte público está integrado. Casi nunca los pilotos tienen a su cargo dinero. Las rutas cortas internas empalman en puntos y horarios con rutas largas. Los buses, por ejemplo, paran casa 100-200 metros y entroncan a no más de 100 metros con las “paradas” de tranvía, metro o tren. Las rutas largas toman ejes clave de las ciudades y las cortas completan una verdadera red. Esas rutas largas están coordinadas entre ciudades, por aquello que viva en una ciudad a las afueras y trabaje en la otra.
En el sistema, está coordinado todo. Principalmente el cobro. Es así que dentro de metros, tranvías y buses puede uno ir sin efectivo. Mecanismos hay varios.
En las estaciones de las afueras de la ciudad hay grandes estacionamientos para que los visitantes que llegan en vehículo propio dejen su auto y suban al transporte público.
¿Subsidios? Sí. Al usuario. Tanto en Austria, Alemania y Holanda, que son los que conozco, el subsidio se otorga a la persona. Al usuario. Estudiantes de primaria, secundaria, universitarios y personas con características especiales: tercera edad, con seguro de desempleo, etc. Todos en lo personal lo reciben.
Al estudiar fuera, yo tenía un carné que me identificaba como estudiante universitario calificado al programa de subsidio de transporte. No era total, sino que cubría las zonas necesarias para ir de mi casa a la universidad, con una reducción de la tarifa mensual. En otros viajes, gozaba de un descuento.

En Holanda, cada ciudad maneja su red de transporte de manera separada, pero el descuento se hace efectivo en el pago, que era centralizado. Todos usan el mismo sistema de pago.

¿A dónde voy con este tema? Resulta que el subsidio sale de sus impuestos, pero no está ayudando a quien debe. Enriquece al empresario del transporte, no mejora, no aliviana tráfico y crea un sistema a merced de políticos.

El transporte público no se arregla por quien lo preste; eso es lo de menos, sino por quien lo pague. Hoy día, el que lo paga no tiene la menor injerencia en el mismo.
Lo mismo sucede con el resto del presupuesto. Pagamos algunos por el uso que le dan unos pocos a favor de beneficios políticos.
Tal como pudiéramos decir que el precio del pasaje es lo que se paga, más el subsidio, más el desperdicio en el camino, más el costo social de tener buses atascados de personas, accidentes, buses a media calle, buses descompuestos, citas perdidas, horas en tráfico de los pasajeros en condiciones de sardinas, etc.

En tributos, sucede igual. La carga de aproximadamente 12% es pagada por una pequeña porción de la población. Con lo que la carga per capita va de 0 en unos casos a “recibo millones” del erario en el otro extremo, sufriendo el desembolso de ese 12% solo unos pocos.

Mario E. Archila M.

Mario E. Archila M.

 

Etiquetas: ,

4 Respuestas a “Transporte público y carga tributaria

  1. Fernando Ortiz

    2 septiembre 2013 at 12:06 pm

    El tema del transporte es un asunto intrincado y lleno de escollos que, por más que una administración gubernamental o municipal quiera o intente solucionar, como el caso del transmetro, no podrá debido a los intereses particulares (de los dueños de los buses) como políticos (autoridades de turno).

    Para solucionar el problema, es necesario, y en esto coincido con usted, en que el empresario debe ser consciente de que a mejor calidad del servicio, el usuario pagará con mayor gusto un precio justo.

    La pregunta entonces es cómo fijar este precio justo. Para esto deben ser realmente conscientes y estimar sus costos de operación, incluyendo un fondo o un fideicomiso para el reemplazo de las unidades cada 3 o 5 años plazo.

    Por su parte, la Municipalidad de la ciudad DEBE reorganizar las rutas actuales. Recordemos que en la actualidad hay muchas ciudades dormitorio y que el mayor número de personas empleadas está dentro del perímetro urbano. En esta línea, también el Gobierno a través de la SAT podrían crear zonas francas fuera del perímetro urbano para fomentar la descentralización de las actividades económicas y hacer que el flujo de personas económicamente activas no se concentren en las zonas urbanas.

    Hay mucho que tejer en torno a este tema, que año a año se vuelve más complejo.

     
    • Mario E. Archila

      2 septiembre 2013 at 1:50 pm

      Muchísimo. El conflicto, precisamente surge por escuchar al “empresario” de transporte, no al usuario.
      Ese interés creado por el propio sistema es perverso y debe ser eliminado. Simplemente se eliminan a los empresarios y se fijan nuevas condiciones de prestación, se cambia el sistema de subsidio y ya. Si el usuario es tomado como prioridad, lo que digan los empresarios políticamente viene muy sobrando.

       
  2. Mario César Escobar

    9 septiembre 2013 at 6:03 pm

    De acuerdo con todo, menos con incluir en sus apreciaciones al transmetro que aunque no es perfecto si cumple con lo básico de un servicio público bueno, limpio, seguro, confiable, relativamente rápido, y donde el subsidio nos favorece directamente al pagar un transporte subsidiado. Soy de la opinión que los otros servicios de transporte público urbano son tan malos que aún siendo servicios estatales o municipales no sería peor, pero si podrían ser como el transmetro.

     
    • Mario E. Archila

      9 septiembre 2013 at 7:27 pm

      El punto con el transmetro es que no se subsidia en ningún lugar del mundo, pues es de bajo costo. En un sistema integrado, se pagaría Q2,50 por todo el tiempo que se permanezca dentro del sistema, lo que es, sin subsidio, más barato que hoy día.
      Hoy día, la decisión de subsidiarlo y no cobrar la tarifa real está pasando la factura en el sistema. Buses ya deteriorados y una notoria insuficiencia en construir nuevos ejes.
      El subsidio puede darse, nunca a la empresa, sino a aquellos usuarios que lo necesiten.

      Saludos,

       

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 4.343 seguidores

%d personas les gusta esto: